10/07/2008
Madeinusa: ¿dónde termina la parodia y comienza el realismo?
[MartÃn Palma Melena. Colaborador de CinemaNet]
En Madeinusa (Perú y España, 2005), la protagonista es una adolescente de nombre homónimo a la pelÃcula (Magaly Solier). Llega a su terruño, un imaginario pueblo andino, el joven limeño Salvador (Carlos de la Torre) en vÃspera de Semana Santa, fiesta de guardar a la que dicha localidad ha tergiversado y de la que se ha apropiado mediante una tradición muy curiosa, ésta es: desde el Viernes Santo a las tres de la tarde hasta el Domingo de Resurrección, lo lugareños tienen libertad para desatar incluso sus más disolutos deseos, pues Dios ha muerto y no ve nada.
Ni bien estrenada, la cinta despierta controversia en el Perú (la desatada en la blogósfera peruana fue de la que estuve más atento) no por el argumento relativamente convencional (chica provinciana + hombre capitalino = aventura o romance); despierta controversia más bien por la construcción que una guionista no extranjera sino justamente peruana, Claudia Llosa, hace de un poblado imaginario en los Andes Peruanos.
Tal construcción en sà misma serÃa tolerable si se presentara abiertamente como la parodia que finalmente es. Pero ¿cuál es el problema? Dicha parodia carece de hilaridad (al menos de una voluntaria) y es encubierta con visos de documental y de denuncia social, de forma que todos estos elementos conspiran para brindar a una caricatura un aura verosÃmil (que no verdadera) ante miradas desprevenidas, como las de quienes desconozcan la realidad peruana y hasta latinoamericana.
En otras palabras, siendo peruana, la guionista muestra a una parte de su propio paÃs, la Sierra, no para darla a conocer sino para hacerla cuadrar dentro del imaginario o del gusto de algún eventual turista occidental que sobre el Perú sabrÃa más por la cuarta secuela de Indiana Jones que por un buen documental de National Geographic.
Y ¿en qué consiste tal construcción? Llosa nos exhibe una localidad de Los Andes con las siguientes caracterÃsticas: primero, hay ciertas reminiscencias de Realismo Mágico; segundo, los personajes encarnan básicamente estereotipos y son muy vagamente individualizados como personas; tercero, hay mucho énfasis en aspectos negativos de la localidad y se refuerzan asà prejuicios ya pre-existentes.
Respecto a los resabios a Realismo Mágico, aquella comunidad imaginaria me parece tan fantástica como el Macondo de GarcÃa Márquez por algunos ejemplos: por un lado, en la plaza principal del poblado el único reloj consiste en tres cartelitos que tienen números escritos a mano y que son cambiados por un lugareño usualmente soñoliento (o sea, allà la noción del tiempo depende de un sujeto que cada nada se queda dormido); por otro lado, se hacen en los habitantes muy difusas las fronteras entre un tiempo cronológico ya de por sà precario y un tiempo psicológico teñido por una cosmovisión dónde lo mágico y lo supersticioso y lo religioso son indistinguibles; por otro lado, la interpretación tan peculiar que aquellos provincianos supuestamente se harÃan de la Semana Santa sin tener a un sacerdote que los salve del malentendido (en la Sierra Peruana verdadera la inculturación del Cristianismo a las costumbres locales existe, pero no al punto de que la Fe haya mutado a tal nivel que ya sea parte del acervo de mitos y de leyendas regionales, lo que no significa que sean inexistentes casos de sincretismo, dimensión a la que sin embargo intuyo Llosa no pretende registrar o caricaturizar).

Respecto a que los personajes encarnan básicamente estereotipos, a la joven protagonista la presentan como tan ingenua y tan poco instruida que si no es por el limeño Salvador ni se enterarÃa de que su nombre Madeinusa es resultado de la contracción de los anglicismos Made-in-USA (hecho en Estados Unidos). No manejo estadÃsticas para afirmar qué tan difundido está el inglés en los Andes Peruanos; no obstante, en la vida real, en un pueblo como el que esta pelÃcula reproduce (parodiándolo): por una parte, definitivamente los habitantes han debido tener alguna vez en sus manos un producto Made in USA o Made in China (y ni qué decir del Cuzco, ciudad cada vez más cosmopolita por el turismo); por otra parte, alguna cabina de Internet debe existir; por otra parte, ofenderÃamos allà en su inteligencia a una chica provinciana si la creyéramos necesitada de un galán citadino para enterarse qué significa MadeinusaÂ… Ahora, indudablemente, la región serrana es muy variada y compleja y adolece de Ãndices de analfabetismo; sin embargo, percibo, los guionistas exageraron con el estereotipo que proyectaron en la protagonista del film.
Respecto al énfasis en aspectos negativos de la localidad, entre otras cosas figura el incesto, cuyo fantasma ronda a lo largo de la cinta.
Y ¿cuál es el problema con estos tres elementos mencionados? Que lamentablemente la región de la Sierra Peruana podrÃa quedar estigmatizada al ser impregnada con estos imaginarios. Y ¿por qué? ¿Acaso una región europea o norteamericana, vistas en una cinta mediante imaginarios análogos, correrÃa el riesgo de verse tan marcada y dañada en su imagen? Y entonces ¿por qué esto si ocurrirÃa con los Andes Peruanos? Formularé mejor mi pregunta con un ejemplo extremo, ¿por qué una historia sobre el incesto en New York no estigmatizarÃa de incestuosos a todos los neoyorkinos? Pero ¿por qué la misma historia en los Andes Peruanos sà estigmatizarÃa asà a todos sus habitantes? ¿No estaré siendo ya demasiado partenalista y chauvinista?
Para comenzar, los imaginarios nunca son inofensivos, y de allà que mientras no visite Nueva York, indudablemente mi visión de esa ciudad estará empañada por los imaginarios que los medios me brinden; empero, a Nueva York al menos la percibo a través no sólo de eventuales documentales sino además de infinidad de pelÃculas y de series televisas diversas que fungen como diversas ventanas para aproximarme a esa sociedad, a cuyos ciudadanos muy difÃcilmente estigmatizaré sólo por ver a algunos de ellos retratados en una historia incestuosa; ciudadanos que aun asà no estarÃan librados de ser mirados mediante el filtro de los medios y de las subsiguientes ideas pre-concebidas en quienes nunca hayan conocido personalmente esa realidad. En otros términos, mientras no conozca personalmente una sociedad, básicamente la entenderé mediante mis representaciones mentales y condicionadas no pocas veces por los medios y las publicaciones.

Y si esto se da con una ciudad como New York, peor aún en el caso de los Andes Peruanos, y por dos factores: el primer factor, indudablemente la Cultura Andina en el mundo está infinitamente menos divulgada que la Neoyorkina; el segundo factor, dicha cultura y sus miembros han sido tradicionalmente vÃctima de prejuicios.
En referencia al factor de divulgación, a la Sierra Peruana no son muchas las cintas extranjeras que la difunden (salvo por esporádicos documentales o por realizaciones hollywoodenses no siempre muy fidedignas o por propagandas turÃsticas bajo sesgos multiculturales, el que acaso serÃan formas de enlatar y etiquetar a una cultura). Y a esta región serrana quizás le signifique una escasa oportunidad para mostrarse ante el mundo un ocasional film, el que cuánto daño harÃa si es no sólo una parodia sino además una camuflada tras una factura documental (ojo: Madeinusa no es un documental; pero se vale de ese registro para plasmar su historia).
En referencia al factor de los prejuicios pre-existentes, esta caricatura es disimulada no para ojos peruanos ni latinoamericanos sino quizás para unos más desprevenidos y pertenecientes a otras latitudes; caricatura a cuyos prejuicios los matiza con documental realismo como parte de la idiosincrasia y del acervo de las tradiciones y de las costumbres locales en una comunidad andina (muy fantasiosa); prejuicios que podrÃan ser creÃdos y que entonces podrÃa impregnar a los Andes Peruanos con una imagen tal vez difÃcil de despejar por muchos años, algo que no es descabellado como podrÃa pensarseÂ… Y esto porque esta región ya de por sà ha sido tradicionalmente olvidada y relegada y vista con prejuicios, y muy negativos, incluso por los propios peruanos capitalinos, situación ¿cuánto más agravada en un público foráneo cuya idea ya en general sobre el Perú no va más allá de las postales? Y ¿cuánto más desdibujada quedará esta sociedad serrana peruana si además se le añaden prejuicios inventados mediante parodias que además se insertan en el género no de comedia sino de un drama (y de uno todavÃa con aire a denuncia social) a cuyo supuesto realismo contribuye un trasfondo de paisajes y escenarios retratados en una fotografÃa de innegable fidelidad y calidad? Es decir, yo como peruano puedo establecer dónde está la realidad y dónde la exageración, pero no estoy seguro de lo mismo para un público que nunca haya visitado ya no sólo el Perú sino ninguna parte de LatinoaméricaÂ… Y no es mi intención ofender la inteligencia de dicho públicoÂ…
Madeinusa en sà misma no tendrÃa nada de malo y podrÃa reconocérsele méritos en el plano de manufactura y de técnica y de fotografÃa. No obstante, esta producción presenta problemas por ser exhibida en un contexto como el descrito; contexto que a su vez condiciona a una recepción ya de por sà prejuiciosa, ante la cual una comunidad como la Andina Peruana serÃa más vulnerable por ser más desatendida y desconocida en relación a otras comunidadesÂ… En otras palabras: innegablemente existen culturas más frágiles que otras al ser representadas distorsionadamente.

Por otro lado, reitero nuevamente, los imaginarios nunca son inofensivos y tienen mucho poder y reverberan en la mente con mayor fuerza que las evidencias más contundentes o que hasta la propia Historia. Y las ficciones generan imaginarios, forjadores eventualmente de ideas pre-concebidas y de estereotipos, los que con el tiempo serÃan no imposibles pero sà difÃciles de borrar y extensibles a regiones andinas de otros paÃses, dado el prisma uniforme a través del cual Sudamérica suele ser observada (algo confirmado recientemente en la versión cuarta de Indiana Jones, producción donde descubro asombrado como peruano que en el Perú existen edificaciones no incas sino mayas o que las lÃneas de Nazca están en el Cuzco o que el mexicano Pancho Villa le habrÃa enseñado quechua al célebre arqueólogo). Por algo le atribuyen a Einstein la siguiente frase: más fácil es romper un átomo que un prejuicioÂ…
Por lo expuesto en este artÃculo, los cineastas deben tomar conciencia no sólo sobre sus argumentos sino además sobre la recepción que éstos tendrán, dadas las particularidades de una coyuntura determinadaÂ… Las licencias creativas deben ser válidas y libres, pero deben tener también alguna responsabilidad social, digo yoÂ…
Datos de la pelÃcula
Madeinusa. Guión de Claudia Llosa. Dirección de Claudia Llosa. Actores. Magaly Solier, Yiliana Chong, Carlos J. de la Torre y Juan Ubaldo Huamán. Wanda Vision, Oberon Cinematográfica S.A., Vela Films, 2005.
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Que comentario tan cojudo, como dirÃa Sofocleto. Yo soy boliviana y vi la pelÃcula por cable y la única opinión que mereció fue: “que buen cine están haciendo los peruanos”. Lo demás son cagadas de eruditos, deja de perjudicar la producción de tu paÃs.