16/09/2010
[Guillermo Callejo – Equipo de Cinemanet]
El cine, el buen cine, tiene la virtud de cautivarnos, conmovernos y sacudirnos por dentro. Nos lleva a escenarios memorables, a diálogos vibrantes, a persecuciones antológicas, a discursos decisivos. Y lo logra hasta tal punto que a veces dejamos que las emociones obnubilen nuestra razón. O sea, sin ser del todo conscientes, aceptamos ideas o anhelamos que el protagonista se comporte de una manera que, a priori, va en contra de los principios que con tanta vehemencia proclamamos en una discusión de bar.
No, no hablo hipotéticamente. Me refiero a la venganza que esperamos que Wiliam Wallace consuma al final de Braveheart; me
refiero a la victoria que confiamos que Al Pacino obtenga tras el violento tiroteo final de Scarface; me refiero a la candidez con la que contemplamos el comportamiento rebelde y autocomplaciente del trágico Kevin Spacey en American Beauty; me refiero a las exultaciones de nuestro ánimo mientras vemos a Uma Thurman saldando morbosamente sus deudas en Kill Bill; o me refiero a la temprana muerte que quizá deseamos le llegue a Javier Bardem en Mar adentro, cuando lo vemos sufriendo en su papel del convaleciente Ramón Sampedro. He ahà un puñado de ejemplos que ilustran el poder y la fuerza de un cine sabiamente urdido y capaz de trocar, por momentos, nuestras convicciones en un cúmulo de etéreas premisas que pasan a un segundo nivel.
Pues bien, entre esos extraños y escondidos contrastes razón-sentimientos que padece el espectador, están los que propician las pelÃculas sobre la fe. Porque muchos de los públicos se dirán ateos, paganos o, quién sabe, incluso fideÃstas, mientras que otros se postularán a favor del budismo o la cienciologÃa, pero -curiosamente- es Dios, y de modo más concreto la figura de Cristo y la historia de su Iglesia, el que no deja de salir a la palestra en el cine de una manera u otra.
Desde epopéyicos largometrajes de Charlton Heston (Los diez mandamientos, Ben-Hur, etc.) hasta polémicas reinterpretaciones de la vida de Jesús (La última tentación de Cristo, Jesucristo Superstar), pasando por filmes sobre los ángeles y el más allá y producciones recientes de elevado coste, está claro que la esfera de lo espiritual, de lo sobrenatural, recorre la historia del cine yalude al heroÃsmo de muchos religiosos. Se pueden aludir a paradigmas españoles (Canción de cuna, Marcelino pan y vino), europeos (El séptimo sello, Rompiendo las olas) e internacionales (La misión, La ciudad de la alegrÃa, Yo confieso, Quo Vadis, El fugitivo -de John Ford-, Natividad, Un hombre para la eternidad, La pasión de Cristo). Por no hablar de todas aquellas que versan sobre el demonio, como El exorcista, La semilla del diablo, La profecÃa o El exorcismo de Emily Rose.
Es más, comedias y melodramas del tipo Ghost, Como Dios o En busca de la felicidad prueban también la necesidad humana de resolver sus interrogantes más trascendentales, de creer en un más allá, en una divinidad que hace justicia sin condicionar nuestra libertad.
Supongo que todo esto se debe a que entre los objetivos del cine está reflejar la condición humana, sus inquietudes, problemas y esperanzas. Y si hay algo claro en nuestros pocos miles de años de historia, es que las personas somos eminentemente religiosas. Tal vez para negar a Dios o para defenderlo a capa y espada, pero el hecho es que no nos deja indiferente. Albergamos siempre un interrogante al respecto que jamás se acalla.
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Etiquetas: al pacino, american beauty, ben-hur, cancion de cuna, charlton heston, como Dios, creencia, el exorcismo de emily rose, El exorcista, el fugitivo, el séptimo sello, en busca de la felicidad, esperanza, fe, ghost, jesucristo superstar, kill bill, la ciudad de la alegrÃa, la misión, La Pasión de Cristo, la profecÃa, la semilla del diablo, la ultima tentación de cristo, los diez mandamientos, mar adentro, marcelino pan y vino, natividad, quo vadis, religión, rompiendo las olas, scarface, Un hombre para la eternidad, yo confieso
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Estoy más o menos de acuerdo con lo que dices y está muy bien escrito. Lo haces muy bien. Pero creo que deberÃas profundizar más en las pelÃculas de las que hablas. O sea, es una opinión.
Muy buen artÃculo Guillermo. Una sÃntesis que avizora lo mucho que tenes para compartirnos.
Hola, José. Muchas gracias por tu aportación. Verás, claro que podrÃa haber referido muchas cosas más sobre las pelÃculas que menciono, pero al realizarlo quizá me hubiera extendido más de la cuenta: más de lo oportuno para un artÃculo. Claro que, si quieres que ahonde en algún filme concreto, basta con que me lo digas.
Un saludo,
Guillermo
hola, excelente comentario y conclusión. a mi gusto esta bien no especificar mas sobre las pelÃculas mencionadas, el tema queda claro. abraso
Gracias a ti, Lucas, por tu comentario y tus ánimos. Un abrazo.
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