Esta joven granadina de 31 años, que peregrinó de Finisterre a Jerusalén y descubrió “la belleza de la Iglesia en lo escondido”, recibió la llamada de Juan Manuel Cotelo (Tengamos la fiesta en paz, Ma…
Esta joven granadina de 31 años, que peregrinó de Finisterre a Jerusalén y descubrió “la belleza de la Iglesia en lo escondido”, recibió la llamada de Juan Manuel Cotelo (Tengamos la fiesta en paz, Ma…