¡Qué gran año nos está deparando 2025! Probablemente uno de los mejores años de la historia reciente del cine. Nos llega la tercera película de la trilogía del director Tarik Saleh: la primera fue El Cairo confidencial (2017) y la segunda Conspiración en El Cairo (2022), ambas con una fuerte temática religiosa y desarrolladas en El Cairo, epicentro del poder del islam sunita. Ahora llega esta tercera entrega, finalista en Festival de Cannes y ganadora en los premios Guldbagge Awards de Suecia, que vendrían a ser algo así como los Goya en España. Suecia es un país con una enorme tradición cinematográfica, y su gran maestro, Ingmar Bergman, ha sido galardonado con cuatro películas en estos premios.
Esta nueva película nos introduce en el mundo del cine a través de un actor de enorme popularidad. Por momentos me recordó a la mítica Raza (1941), obra representativa del fascismo español, basada en la novela homónima de Francisco Franco, quien la firmó con el seudónimo de Jaime de Andrade. El actor protagonista no quería rodar la película, pero el sistema se encargó de que no solo la hiciera, sino de que acabara siendo utilizado políticamente. Cuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, ya estaba atrapado en una auténtica tela de araña de la que resultaba imposible escapar.
Durante 127 minutos asistimos a una historia que atrapa desde el primer instante y, en sus últimos treinta minutos —un auténtico jaque mate narrativo—, los acontecimientos se precipitan de forma brillante. ¡Qué gran escena la del actor principal en la cena con los militares y las mujeres deslumbrantes! Una de ellas le dice al actor que su cuerpo es un campo de minas… y él decide atravesarlo sin medir las consecuencias.

También resulta memorable la escena de la esposa del militar que busca aventuras amorosas. Llama a la puerta de un hotel completamente cubierta por un velo que tapa todo su cuerpo. Cuando llega a la habitación, se lo quita y queda con un vestido. ¡Cuánta belleza encierra esa imagen! Cuánto erotismo puede transmitir una escena en la que, paradójicamente, apenas vemos nada: solo los ojos de la mujer.
Gran actuación de todo el reparto. Es una película coral, con muchos actores y numerosas escenas, donde destaca especialmente el asesor del gobierno, encargado de supervisar el rodaje de la película dentro de la historia y que termina siendo clave en los acontecimientos que se desarrollan.
La película habla del cine, del poder, de la política y de la traición. Pero quizá el mensaje más profundo sea otro: aunque no compartas las ideas de alguien o incluso te caiga mal, no lo conviertas en enemigo, porque puede ser precisamente esa persona la única capaz de salvarte cuando estés en el fondo del pozo y no encuentres la manera de salir. Una película maravillosa, con un gran guion y una gran historia. Tan buena que sus 127 minutos se quedan cortos.







