Una de las mejores películas sobre dos matrimonios es Un dios salvaje (2011). En un escenario único, dos parejas se reúnen —en principio de manera civilizada— para hablar de la reciente pelea que han tenido sus hijos en un parque. Y nos llega ahora la última película de David Serrano, de un estilo similar. Basada en la exitosa obra de teatro homónima, aclamada por la crítica, rompe con los convencionalismos de la comedia familiar clásica al abordar, con una mirada irónica, los dilemas éticos y morales de la vida cotidiana.
Este largometraje nos descubre la historia de dos hermanas con sus respectivas parejas, que van a pasar unos días en Finlandia para celebrar la Navidad con sus hijos. Habla de las diferencias culturales: en España somos más gritones y expresivos, mientras que allí son más rectos y contenidos en la vida. Pero, al final, todos somos iguales: los seres humanos vivimos a veces con una mentira permanente para poder sobrevivir. La cena va subiendo de tono y solo cuando las parejas están a punto de explotar se dicen las verdades. Surgen cuestiones como si decir a los hijos que Papá Noel existe o permitir que sigan viviendo con sus ilusiones, o si revelar que uno de los niños nació por inseminación artificial.
La película se mueve entre la comedia y el drama, y en el pase de prensa al que asistí las carcajadas eran continuas; hacer reír con tanta intensidad no es fácil. En todas las familias hay problemas, pero cuando salen a la luz a veces resultan necesarios para aclarar la propia vida y decidir por qué camino seguir. Las catarsis son buenas, porque a veces vivir con una mentira es complicado. Uno de los maridos le dice a su mujer que ella quiere controlarlo todo, y que él, al llegar a casa, en vez de expresar lo que pensaba, se escondía en un armario con un cojin y gritaba.
La película está muy bien rodada en una casa preciosa de Finlandia y cuenta con actuaciones soberbias, como la de Ángela Cervantes, una actriz con gran futuro, y Julián López, que está igualmente soberbio. Con diálogos brillantes y una mirada aguda sobre temas como las relaciones familiares, las mentiras piadosas, las tradiciones y los convencionalismos, utiliza el humor como vehículo para la reflexión.







