Caso real de la escritora Lidia Yuknavitch, quien encontró la salvación en la literatura y en la natación, tras una infancia y juventud marcadas por los abusos y adicciones, que acabó convirtiéndose en una exitosa maestra, madre y escritora. Lo mejor de la película es la gran interpretación de Imogen Poots, que se entrega al papel de forma brutal y la cámara se pega literalmente a ella para mostrar su afán autodestructivo. El dolor se hace palpable como una especie de memoria traumática y desoladora.
Mensaje de la película: cómo a través de la escritura se puede sanar una herida de la vida. Un montaje de la película muy loco y a la vez atractivo.
Lo peor de la película: su larga duración.







