Hace unos días me dijo una compañera como crítica de cine: “Antes pagaban a los críticos para que hicieran buenas críticas, ahora lo que hay son charlatanes, con tanto internet”; reflexiones matizables en muchos aspectos, pero aún quedan buenos críticos, aunque la crítica de la prensa escrita esté desapareciendo porque ahora hay más blogueros e influencers. De los principales periódicos, sólo La Vanguardia cubre casi todas las películas; en El País sólo comentan tres o cuatro películas; y en El Mundo la sección de los viernes de tiempo atrás ya no existe. ¡Qué tiempos aquellos de la revista desaparecida Guía del Ocio! Algún viernes se vendían 100 ejemplares en solo un kiosco, cuando Fernando Méndez Leite, el actual presidente de la Academia, escribía grandes críticas.
Los críticos de cine han hecho un gran trabajo cuando la prensa escrita estaba en su cima y, gracias a ellos, también muchos aficionados al séptimo arte quizá se han hecho más cinéfilos. Pese a todo siguen haciendo una gran labor en televisión, a través del programa histórico Días de cine, los numerosos programas de radio, webs y revistas mensuales especializadas como Fotogramas, Acción, Cinemania, Dirigido por, Caimán o V.O, revista ésta que lleva 32 años de vida y sus lectores son por suscripción.
Hace unos meses me dijo el gran crítico de cine Juan Orellana: “Yo nunca pongo mal una película porque detrás de ella hay un gran trabajo de muchos profesionales que se han entregado a ella”.
Este artículo nace de una inspiración del crítico de cine The New Yorker, que cumplió ya los cien años y hay un gran documental de esta publicación en Netflix donde dice “Ojalá no tuviese que escribir una reseña negativa. Soy consciente de que hay personas detrás del proyecto, siempre he dicho que se lleva dos años para hacer una buena película, verla dos horas, destruirla dos minutos o dos segundos tuitearla, por esto necesito ser respetuoso ante todo”.
El corazón de la reseña es la emoción, la que sacude el alma, no se trata de que los críticos se tomen en serio a sí mismos. Los críticos son personas que tienen sus gustos como los espectadores, a cada uno de ellos les gusta un tipo de cine, no se trata de decir si los críticos son buenos o malos, hacen una gran función en el mundo del cine, a veces no reconocidos, hacen un gran trabajo y no deja de ser una profesión en un ámbito tan importante como es el séptimo arte. Recientemente ha salido un libro del crítico e historiador de cine Esteve Riambau, La película de mi vida, muy recomendable que habla de su trayectoria profesional. Yo, desde Cinemanet, intento aportar un granito más a este mundo tan maravilloso del cine.








