Miércoles 21 de enero.
El “Salón de Actos del Edificio de Agrícolas, de la E.T.S. de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas” estaba esperando a los alumnos que iban a seguir de modo presencial el curso de cine. Por su parte, quienes iban a seguir el curso online, empezaban a tomar posiciones ante la pantalla de su ordenador.
Hasta que, a las 17:30 h, con la alegría del reencuentro entre los ‘cinéfilos veteranos’ y la sonrisa esperanzada de los recién incorporados, se dio por inaugurado el “Curso de cine – Grandes Directores 2”.
Crónica de la primera clase del curso de cine
Con entusiasmo contagioso, la profesora Ninfa Watt comenzó acercándonos la figura de Frank Capra, un cineasta que convirtió su fe en el hombre en magníficas películas en las que la decencia humana siempre tenía el papel protagonista. Hasta tal punto que su cine –nos explicó– ha dado lugar al adjetivo ‘capriano’, para referirse a historias o personas que rezuman optimismo, bondad y buenos sentimientos, aun en momentos de dificultades.
Al hilo de su autobiografía, Frank Capra. El nombre delante del título, Watt nos fue contextualizando la trayectoria vital del cineasta en las circunstancias históricas del momento, desde 1897, año de su nacimiento, hasta su muerte en 1991 (Dos guerras mundiales, el Crack del 29, la Gran Depresión, la llamada Guerra Fría hasta la caída del muro de Berlín, dos años antes de la muerte del cineasta), porque sólo en su contexto cobra sentido y se entiende por qué Frank Capra se convirtió un claro exponente del ‘sueño americano’.
Watt se detuvo en 1922, cuando Capra dirigió su primera película, de un solo rollo, el cortometraje La pensión de Fultah Fisher (The Ballad of Fisher’s Boarding House), adaptación de un poema de Rudyard Kipling.
Primera proyección: La pensión de Fultah Fisher
Hasta ese instante, todos los presentes estábamos atentos y pendientes de las palabras de la profesora, pero en cuanto empezó la proyección del cortometraje –¡cine mudo y en blanco y negro!–, quedamos todos fascinados.

Etapas de la filmografía de Frank Capra
Siguiendo el proceso de aprendizaje de Frank Capra en todos los ámbitos del cine, llegamos a 1926, cuando se estrenó como director de largometrajes. La profesora distinguió cuatro etapas en la filmografía de Capra: 1ª: Cine mudo (1926-1928); 2ª: Primeras películas sonoras (1929-1933); 3ª: Las décadas doradas (1934-1949); 4ª: Hacia la retirada (1950-1961).
Watt fue comentando cada una de sus películas, pero se detuvo muy especialmente en los films de las ‘décadas doradas’. Entre sus explicaciones sobre el cine de Capra, iba intercalando algunas anécdotas de la vida del cineasta y afirmaciones del mismo director sobre el cine y la realización de una película. La clase estaba resultando así muy interesante y amena.
No sólo estábamos conociendo la filmografía de Capra, sus características y temas principales, sino que realmente estábamos aprendiendo a ver cine en profundidad, a adentrarnos en la riqueza de una película: el significado y la funcionalidad de las estructuras paralelas, o el valor de las referencias literarias, o descubrir la capacidad de un toque de humor para aligerar una situación desdichada sin quitarle nada de su dramatismo… También a entender lo que Ninfa nos había explicado al principio: por qué el amor a la verdad, el valor del individuo frente a las masas, la denuncia de la corrupción social o política, tan presentes en el cine de Capra, han dado origen al término capriano.
Proyecciones de Sucedió una noche (1934)
Después de orientarnos sobre las características de Sucedió una noche, pudimos ver tres escenas de esa divertida comedia romántica, considerada la primera screwball comedy. (El término se refiere a una comedia rápida y caótica, con diálogos ingeniosos, enredos absurdos y batallas románticas entre personajes, según nos explicó la profesora).
Con mucho humor y total acierto, Ninfa Watt puso título a cada una de las escenas (primera muralla de Jericó; segunda muralla de Jericó; desenlace). No era sólo un detalle de forma en su exposición, sino otra lección del arte de ver películas: saber dar nombre a una escena supone haber profundizado en ella y en su significado en el conjunto del film.
Ninfa nos explicó que la película Sucedió una noche deslumbró a la crítica, al público y a la Academia de Cine, que le concedió cinco Premios Óscar. Nosotros añadimos que también nos había deslumbrado a nosotros y nos había dejado con ganas de verla completa.

Seguimos con más películas y más características del cine de Capra: capacidad de síntesis, presentación y descripción de personajes, relaciones entre personajes… Y, como ejemplo concreto, nos acercamos una comedia dramática con toques románticos: Estrictamente confidencial (1934).
Y de nuevo la pantalla se llenó de vida y acción con dos escenas significativas del film, una en la que vimos el planteamiento de la trama y otra con un atípico consejo de dirección, muy esclarecedor sobre el ambiente en que se desenvuelven los personajes.

El tiempo avanzaba inexorable y todavía estábamos deseosos de más clase y de más cine. Afortunadamente todavía nos quedaban dos joyas por disfrutar.
Caballero sin espada (1939)
Magnífica película –nos dijo Ninfa– que es un drama político en forma de fábula moral, pero es también una comedia muy entretenida, sobre manipulación en las esferas del poder político.
Estábamos un poco estremecidos por la lectura intemporal que puede hacerse del film. Por eso las escenas que contemplamos en la pantalla nos dejaron impresionados. ¡Y menos mal que en una película de Capra no puede faltar un final capriano!
Juan Nadie (1941)
La clase se cerró con una película que concentra todas las características del cine de Capra, en su fondo y en su forma. Es una mezcla de comedia y drama, en la que tienen especial presencia los medios de comunicación.

Después del coloquio con los alumnos, Ninfa Watt terminó su intervención con unas palabras de gran John Ford con las que calificaba a Frank Capra como “el más grande director cinematográfico del mundo”.
“Nada que añadir –dijo la profesora–. Palabra de John Ford”.

Las dos horas de clase nos supieron a poco, a muy poco. Aunque:
- Conocimos a Frank Capra y su cine
- Aprendimos mucho de cine
- Vimos mucho cine
- Disfrutamos mucho con el cine
Tras el paréntesis del miércoles 28 de enero –la Universidad permanecerá cerrada por la fiesta del patrón, Sto. Tomás de Aquino– volveremos a encontrarnos el miércoles 4 de febrero con François Truffaut y la sacudida que supuso para el cine el movimiento de la Nouvelle Vague.







