Dos películas que retratan el día y la noche de forma magistral: Un día de furia (1993) y ¡Jo, qué noche! (1985). Ahora nos llega una de las mejores películas del 2025 que retrata la vida de una mujer, interpretada por Rose Byrne, que sólo por verla merece la pena la película, ganadora como mejor actriz en los festivales de Sitges, Berlín, Globos de Oro y por los críticos norteamericanos de Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Boston; un total de siete galardones.
Retrata de forma magistral el papel de una madre sola, porque su marido trabaja fuera, y está al borde del colapso. Su hija vive con una sonda y el techo de su casa se derrumbó, entonces se va a un hotel y su vida es un caos; alcohol, come con ansiedad, y otras sustancias, pero el papel de madre no lo abandona y cuida a su hija con amor (a veces un poco irresponsable). Ella va a distintas terapias por su hija y por su tema personal y a su vez también atiende como terapeuta, hasta que un día en una consulta una paciente va al baño y deja a su bebe en la consulta y se fuga. A la actriz principal le ocurren numerosas cosas en los 113 minutos de la película.
En la película de la directora Mary Bronstein hay muchas escenas en las que la protagonista está a punto de explotar, pero en el siguiente plano llega otra escena de calma. Mérito del guion y del montaje para desarrollar un thriller soberbio. Desde el minuto uno te mantiene en vilo por ver la historia de esta mujer al borde del colapso, pero siempre manteniéndose firme y cogiendo una almohada sobre la cara gritando o yéndose al mar enfrentándose a las olas gigantes para calmarse. Además, nunca he visto una película en que una niña salga muchos minutos en la película y no se le ve la cara, solo se escucha su voz; solo al final, como algo mágico.
Si tuviéramos que elegir, esta película sería uno de los 300 mejores thrillers de la historia y la actriz del año estaría en esta película, profunda, realista, del día a día de muchas madres que a veces ellas se preguntan si estaban preparadas para ser madres como ella misma dice. No recomendable para personas sensibles. Para los que quieran la emoción de ver a una madre y a una actriz diez, es un disfrute visual y con unos primeros planos en muchas fases de la película de gran cine. El título es magnífico, a quién no le gustaría dar una patada todos los días para sacar la tensión.







