Santiago, Benjamín Vicuña, es un arquitecto con una buena posición y su pareja, Celeste Cid, es veterinaria. Ambos tratan de conocerse y acoplar sus individualidades para lograr la gran meta que se propusieron: formar una familia.
La situación cambia cuando llega el ex de Ana, Pancho (Lucas Akoskin) que se queda a vivir con ellos. Acá comienzan los problemas porque ambos son muy distintos y Santiago compite hasta que un día se descontrola todo con el agravante de que los sobrinos de Santiago están a cargo de ellos.
Aunque la película circula por situaciones muy ridículas, que ya hemos visto en infinidad de filmes de esta temática, sigue siendo agradable ver que se cree en la familia y la paternidad es revalorizada.







