Miércoles 4 de mayo
Crónica de la decimocuarta clase del curso de cine: “Isabel Coixet. Artista poliédrica y cineasta internacional”.
La profesora de hoy: Ninfa Watt
La última sesión del curso. Se respiraba la nostalgia. Para la despedida no nos bastaba cualquier cosa, necesitábamos un “plato fuerte” que nos dejara sabor a buen cine y nos hiciera olvidar los problemas técnicos que hemos sufrido a lo largo de las semanas. Sobre Isabel Coixet y Ninfa Watt caía la responsabilidad de poner el broche al curso 2026: “Grandes directores 2”.
Ninfa empezó presentando un perfil humano, cercano, de la cineasta, desde sus comienzos en su Barcelona natal, con una Super8, regalo de primera comunión, haciendo sus primeros pinitos, sin poder imaginarse que llegaría a ser una figura de renombre en el séptimo arte.
Rodó su primer cortometraje con sólo 24 años y empezó entonces una carrera intensa y “poliédrica”: directora de agencias de publicidad, fundadora de una productora, cineasta , escritora…
Su primer largometraje –Demasiado viejo para morir joven– es de 1988, pero a lo largo de los años, nos explicó Ninfa, en paralelo a la realización de largometrajes de ficción, fue elaboranso diversos proyectos (documentales, cortometrajes, series…)
La profesora nos habló de los reconocimientos internacionales a la persona de Isabel Coixet, que se sumaban al gran número de premios por sus películas y por el conjunto de su carrera. Nos explicó que es una artista respetada y admirada internacionalmente y que ella, que no sabe de límites ni de fronteras, ha rodado en distintos países y continentes, con actores de prestigio.

FILMOGRAFÍA
Iniciamos un viaje cronológico a lo largo de sus largometrajes, y Ninfa nos fue explicando el argumento y las características de cada uno de ellos. Algunos se acompañaban de la proyección del tráiler, otro de algún clip especialmente significativo.
Desde 1988, con Demasiado viejo para morir joven, fuimos recorriendo Cosas que nunca te dije (1996), A los que aman (1998), y llegamos a Mi vida sin mí (2003) y La vida secreta de las palabras (2005), en las que nos detuvimos largamente, viendo fragmentos que la profesora nos comentaba.
Seguimos con Elegy (2008), Mapa de los sonidos de Tokio (2009), Ayer no termina nunca (2013), hasta llegar a una película distinta pero igualmente deliciosa, Aprendiendo a conducir (2014), tras la que vinieron Mi otro yo (2014), Nadie quiere la noche (2015), en la que también nos detuvimos especialmente.
Vino entonces la maravillosa La librería (2017). Nos proyectó una larga y hermosísima escena de la protagonista, Florence Green (Emily Morter), con su gran amigo Mr. Brundish (Bill Nighy), en la que con un gesto silencioso de expresión de amor, rozan sus manos y Mr. Brundish posa suavemente sus labios sobre la mano de Florence. A continuación, la profesora nos puso otras dos escenas de películas con gestos de amor igualmente delicados: Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003) y Amélie (Jean-Pierre Jeunet, 2001). En la primera, Bob Harris (Bill Murray) y Charlotte (Scarlett Johansson están) aparecen tumbados en la cama haciéndose confidencias, sus cuerpos no se tocan, a excepción de la mano de Bob que roza el pie desnudo de la chica; en Amélie, Amélie Poulain (Audrey Tautou) y Nino Quincampoix (Mathieu Kassovitz) se arrojan uno en brazos de otro llenos de ilusión; el espectador esperaría una escena de pasión, pero su cariño contenido se expresa en interminables suaves besos en el rostro amado.
Pasamos a Elisa y Marcela (2019), Nieva en Benidorm (2020), Un amor (2023) , hasta llegar a la última de sus películas (hasta el momento), Tres adioses (2026).
Ninfa quiso terminar la clase con una sugerente reflexión de Isabel Coixet.

La clase había sido un auténtico broche de oro al curso de cine “Grandes directores 2”, pero los aplausos de los alumnos tenían notas de tristeza por la despedida. Decían algunos que iban a echar de menos “el cine de los miércoles” y otros ya preguntaban a los profesores por la nueva convocatoria y el próximo libro.









