Miércoles 8 de abril

Crónica de la décima clase del curso de cine: «El vestuario como elemento del lenguaje cinematográfico»
El profesor de hoy: Jerónimo José Martín Sánchez
Estábamos expectantes con el tema del día: ¿El vestuario como elemento del lenguaje cinematográfico?
El profesor nos explicó que, tal como en la vida real nuestro estado de ánimo influye en nuestra tendencia a los colores, en el cine “el hábito sí hace al monje”, es decir, los personajes visten tal como son.
Nos lo fue mostrando con numerosos ejemplos, como de la película Wonka (R. U., Paul King, 2023), en la que cada personaje queda definido por los colores.
Comprobamos que en Lo que sucede después (EE.UU., Meg Ryan, 2023), cuando ambos protagonistas Willa (Meg Ryan) y Bill (David Duchovny), que fueron amantes hace años, se encuentran por primera vez cuando ambos se encuentran atrapados por la nieve, en un aeropuerto durante la noche. No hay nadie con un color que distraiga de ellos, de sus trajes en blanco y negro.

Resultó muy ilustrador ver la comparación de dos monjes distintos, de dos películas totalmente diferentes: El código da Vinci (EE.UU., Ron Howard, 2006) y El gran silencio (Alemania, Philip Gröning, 2005). La primera es contraria a la religión, la segunda es un documental que muestra el día a día dentro de la «Grande Chartreuse», el monasterio de los Cartujos en los Alpes franceses. Cambia el vestuario y cambia el personaje.

Vimos también algunas imágenes muy ilustrativas de Keanu Reeves encarnando a Neo en Matrix (EE.UU., Lilly y Lana Wachowski, 1999). Neo va siempre vestido con trajes talares porque reflejan el mesías de ese mundo. Además, evidentemente, del efecto estético de los vuelos en movimiento cuando el personaje realiza saltos y movimientos espectaculares.
En El señor de los anillos (Nueva Zelanda, Peter Jackson, 2001), el diseño de vestuario es espectacular. En una foto de grupo, se ve que Frodo es el jefe por la textura de su vestimenta: es el único que lleva chaqueta de terciopelo.
El profesor nos proyectó secuencias de un interesantísimo documental en el que Ngila Dickson, diseñadora de vestuario de El señor de los anillos, cuenta el ingente trabajo que se llevó a cabo para la producción de la película.
Pero lo más interesante era cómo Jero nos iba explicando que, a medida que Viggo Mortensen se iba poniendo el vestido de Aragorn, en realidad, se estaba poniendo el personaje.
Resulta impresionante comprobar la intencionalidad que hay detrás de la elección de los tejidos, buscando, por ejemplo, una caída significante para el personaje; igualmente los colores y los detalles, como brocados. También el tipo de modelo como para estilizar y dar la sensación de más alto.
Pasamos por otros ejemplos en distintas películas, como la camisa verde con bolsillos de Robert de Niro en Una historia del Bronx (EE.UU., Robert de Niro, 1993), así como la vestimenta de su mujer y su hijo, arquetipos de italoamericanos.
En Juno (EE.UU., Jason Reitman, 2007), nos hizo caer en la cuenta de cómo la sudadera roja de la protagonista nos remite a Caperucita roja, lo cual le da a la película un toque de fábula moral. En Australia (Australia, Baz Luhrmann, 2008), el vestuario marca la evolución del personaje. Al mismo tiempo, como gran parte de las emociones se transmiten en primeros planos, además del vestuario, hay que cuidar mucho los detalles, como los pendientes.
No nos cansábamos de aprender a interpretar el vestuario de películas tan variadas como Elizabeth: La edad de oro (R. U., Shekhar Kapur, 2007); La princesita (EE.UU., Alfonso Cuarón, 1995); La duquesa (R. U., Saul Dibb, 2008); Encantada: La historia de Giselle (EE.UU., Kevin Lima, 2007), Lars y una chica de verdad (EE.UU., Craig Gillespie, 2007; Indiana Jones y el dial del destino (EE.UU., James Mangold, 2023); Operación Walkiria (Alemania, Jo Baier, 2004)…







