Con motivo del estreno de la nueva película de David Ayer con Brad Pitt como protagonista, En el corazón de la bestia, vamos a aprovechar para rescatar y recomendar algunos filmes que ponen al ser humano al límite de la resistencia, una llamada a la esperanza aunque todo parezca perdido.
En el corazón de la bestia (David Ayer, 2026)
Comentada de forma excelente por nuestro compañero Javier Muñoz, cuenta la historia de James y su perro: “Tras sobrevivir a un brutal accidente aéreo, el oficial de las Fuerzas Especiales James Belmont y su perro de combate Odín quedan atrapados en el corazón indomable de Alaska. Frente a una naturaleza implacable, ambos deberán luchar al límite por sobrevivir”.
Destaca Javier que es una historia de fidelidad y de unión entre el soldado y su perro de combate, que es más que una película de mera supervivencia y tiene planos preciosos de una naturaleza salvaje, aunque apunta temas de fondo interesantes, pero no los desarrolla suficientemente.
Cuando todo está perdido (J. C. Chandor, 2014)
No es de las películas más conocidas de Robert Redford pero sin duda merece la pena.
Durante un viaje en solitario a través del Océano Índico, un hombre (Robert Redford) descubre al despertar que el casco de su velero de 12 metros se ha agrietado tras una colisión con un contenedor que flotaba a la deriva. A pesar de las reparaciones, de su experiencia marinera y de una fuerza física que desafía su edad, a duras penas logra sobrevivir a la tormenta. Pero el sol implacable, la amenaza de los tiburones y el agotamiento de sus escasas reservas lo obligan a mirar a la muerte a los ojos.
J. C. Chandor le puso al límite durante 106 minutos, y esta vez ni perros ni gatos ni ningún animal de compañía. Era Redford puro y duro, con cierta edad, resistiendo a todo. No aburre en ningún momento y sorprende lo que es capaz de hacer el actor.
Náufrago (Robert Zemeckis, 2000)
Esta sí es de las más famosas de Tom Hanks, y tiene todo el sentido del mundo. Su amigo Zemeckis le puso al límite en una isla real, y aunque no hay perros o gatos, está el inolvidable Wilson.
Chuck Noland, un ejecutivo de la empresa multinacional de mensajería FedEx, se ve apartado de su cómoda vida y de su prometida a causa de un accidente de avión que lo deja aislado de la civilización en una remota isla tropical en medio del océano. Tras cuatro años de lucha por la supervivencia, completamente solo en la isla, Chuck aprende todas las técnicas de subsistencia mientras sufre la tortura de la soledad. La solución: arriesgar la vida adentrándose mar adentro.
Tom Hanks clava el papel y tiene algunos monólogos sencillamente sublimes, además de un esfuerzo físico encomiable. Es cierto que tiene un reparto más o menos amplio que abarca el principio y el final, pero la parte intermedia de los 143 minutos es toda para Hanks y, claro, sus tablas hacen que verle cada segundo merezca la pena.
127 horas (Danny Boyle, 2010)
Danny Boyle y James Franco, vaya combinación, y más para una historia basada en hechos reales.
Basada en la historia real de Aron Ralston, un intrépido montañero y escalador norteamericano que se hizo famoso porque en mayo de 2003, durante una escalada por los nada transitados cañones de Utah, sufrió una caída y quedó atrapado dentro de una profunda grieta. Tras varios días inmovilizado e incapaz de encontrar una solución alternativa, tuvo que tomar una dramática decisión.
Durísima, inclemente y con un tramo final no apto para estómagos sensibles. Además es una película que deja clara la insensatez de pensar que eres el más inteligente del mundo y que ir solo de excursión nunca es la mejor idea. Como dice la mítica frase, “el cementerio está lleno de valientes”, y si bien la película no termina en un cementerio está claro que ir de ser superior puede tener consecuencias fatales.
Infierno bajo cero (Taavi Varti, 2026)
Como no todo es cine comercial americano cerramos con esta apuesta desde Finlandia, donde algo saben de frío y supervivencia.
Atrapada en una placa de hielo a la deriva en el Ártico Emily, una conocida patinadora artística, lucha por sobrevivir mientras el hielo se fragmenta y la arrastra hacia aguas abiertas. Sin posibilidad de rescate, cada minuto es una batalla contra el frío extremo, el hambre y el agotamiento.
Sencilla a más no poder pero muy bien hecha y con una excelente Thea Sofie Loch Næss que aguanta todo el metraje, lo cierto es que atrapa hasta el final. Sí, se parece mucho a Cuando todo está perdido, especialmente en el último tramo, pero merece la pena. Se puede leer aquí su crítica.
El renacido (Alejandro González Iñárritu, 2015)
Esta película es la propina, y vaya propina.
Año 1823. En las profundidades de la América salvaje, el explorador Hugh Glass (Leonardo DiCaprio) participa junto a su hijo mestizo Hawk en una expedición de tramperos que recolecta pieles. Glass resulta gravemente herido por el ataque de un oso y es abandonado a su suerte por un traicionero miembro de su equipo, John Fitzgerald (Tom Hardy). Con la fuerza de voluntad como su única arma, Glass deberá enfrentarse a un territorio hostil, a un invierno brutal y a la guerra constante entre las tribus de nativos americanos, en una búsqueda implacable para conseguir vengarse.
Uno de los papeles más físicos e intensos de Leonardo DiCaprio, tanto que le valió el tan ansiado Óscar. La implacable direccóin de Iñárritu se suma a una excelsa fotografía de Emmanuel Lubezki y a una actuación intensísima de DiCaprio, quien dejó claro que hay vida fuera de su enamoradizo Jack de Titanic, aunque ya había dejado constancia de sus capacidades actorales en Origen de Nolan. Aquí se consagra como actor capaz de sufrir ensuciándose las manos. Atención con la secuencia del oso, visceral a más no poder.







