Es tontería empezar a hablar de las bondades de los guiones de Pixar, todos sabemos que siempre han jugado en otra liga aunque, como humanos que son, tengan sus tropiezos fruto de haber aceptado la intromisión de la ideología woke. Antes de esos errores sus libretos eran unánimemente elogiados por crítica y público, y en este artículo nos vamos a centrar en dos de ellos: Monstruos, S.A. (Pete Docter, David Silverman, Lee Unkrich, 2001) y Monstruos University (Dan Scanlon, 2013), primera película y secuela, aunque la secuela en realidad era la precuela por la historia que contaba.
Recordemos brevemente la sinopsis de Monstruos, S.A.: Monstruos S.A. es la mayor empresa de miedo del mundo, y su principal misión es asustar a los niños entrando al mundo humano a través de sus armarios. Pero no debe haber contacto entre niños y monstruos ya que se cree que los primeros son tóxicos y hasta mortales. Sulley, un imponente personaje de dos metros, piel azul y cuernos, posee el récord de mayor número de sustos a niños. Una noche, una niña se cuela en el mundo de los monstruos y siembra el terror entre los habitantes de la ciudad. ¿Podrá devolverla a sus padres antes de que alguien se entere?
A Sulley, aunque no lo diga la sinopsis, le acompaña su fiel amigo Michael «Mike» Wazowski. Entre los dos forman un inigualable equipo de asustadores con récord absoluto de sustos. La niña, llamada Boo por una “palabra” que dice, provoca el caos, pero ellos lucharán para devolverla a su mundo sin que haya daños mayores. Lo principal es que el espectador piense “¿pero de verdad un ser tan inocente y dulce puede ser una amenaza para cualquiera?”, y ahí reside la grandeza del guion ya que un niño nunca es una amenaza sino una bendición. Lo mismo se podría llevar al asunto del embarazo: un niño nunca es un problema ni un derecho ni una amenaza sino un don, una bendición, y debe ser protegido a toda costa.
Además la película poco a poco muestra que la sociedad está muy equivocada sobre los niños: por ignorancia y por no querer cuestionarse sus ideas piensan que los niños son letales, pero conforme avanza el metraje vemos que no podrían estar más equivocados y que no solo no son letales, es que sus risas son una fuente mucho más rica de energía. La conclusión es clara: las apariencias engañan y, a veces, pararse a pensar y cuestionarse lo que sabes, acompañado de probar otras cosas, puede ayudar a encontrar alternativas válidas. No todo lo desconocido es malo ni todo lo conocido puede ser lo que parece.

Yendo a la secuela, Monstruos University, hallamos un mensaje distinto y extremadamente válido. Todos sabemos que el diseño que dieron a Mike hace que no dé miedo, quedando como una bolita verde “adorable”. Él quiere ser asustador, pero la realidad es tozuda: no da miedo. ¿Qué hace Pixar con esta premisa? Algo muy inteligente: de la necesidad, virtud. Vamos a desgranarlo: desde el comienzo se nos presenta a un coprotagonista muy seguro de sí mismo, contento de ser como es y preparado para hacer lo que haga falta para lograr su objetivo.
En contraste, Sulley parece seguro de sí mismo y pasa de estudiar, él cree que solo tirando de apellido (padre asustador de gran renombre) valdrá para ser profesional. ¿Qué ocurre? Que mientras Mike va sacando grandes notas y sorprendiendo a sus profesores por sus esfuerzos, Sulley va quedando en evidencia por su ignorancia y prepotencia. Pixar deja claro que la formación es vital para el futuro, que la educación y los conocimientos son esenciales para el correcto desarrollo de la persona y para ser un gran profesional. No basta con “gritar” para asustar, como tampoco basta con “hacer cosas” para trabajar.
Pero claro, la realidad es tozuda: Mike no da miedo, no asusta, no puede ser asustador porque los niños no le temen. Y aun así tiene algo que aportar, de hecho mucho que aportar: gracias a su ingenio, en el clímax, Sulley y él pueden volver del mundo de los humanos incluso cuando la puerta de acceso a dicho mundo está desactivada: “Asustémosles, pero con un buen susto, y generaremos el gripo suficiente para abrir la puerta desde aquí. Me he leído miles de libros de sustos, ¡funcionará!”. ¡Qué importante es la cultura cuando la situación es desesperada! Mike sabe que no puede asustar, pero también que su cabeza es la salvación y que debe apoyarse en su compañero para salir de allí. Aceptarse a uno mismo, saber apoyarse en los demás ante las propias carencias y trabajar en equipo. Como dice un crítico de un famoso portal de cine, “se recuerda que uno a veces puede no encajar en el sistema, pero eso no tiene por qué impedir sacar el genio y las cualidades que uno tiene dentro, en servicio a los demás”.

De camino, un pequeño aviso para los que van “de sobrados”. Impagable diálogo entre Mike y Sulley:
Mike: Tenías razón, no les he asustado. He trabajado muy duro, lo deseaba más que nadie… y pensé que si lo quería con todas mis ganas podría demostrarles a todos que Mike Wazowski es alguien especial. Pero no… no lo soy.
Sulley: Oye Mike, sé cómo te sientes
Mike: ¡No digas eso, no lo digas, no tienes ni idea de cómo me siento!
Sulley: Mike, tranquilo…
Mike: ¡Claro, tú lo tienes todo, los monstruos como tú podéis meter la pata una y mil veces y el mundo seguirá adorándoos, nunca sabrás qué es el fracaso porque toda tu vida serás un Sullivan!
Sulley: ¡Sí, un Sullivan, soy el Sullivan que lo ha cateado todo, al que han echado de la universidad, y al que por miedo a decepcionar a los demás ha hecho trampa, y he mentido! Mike, jamás sabré cómo te sientes… pero no eres el único fracasado… hago como que doy miedo, pero la mayoría del tiempo estoy aterrorizado…

El otro diálogo esencial tiene lugar al final:
Sulley: Mike, no conozco ni un solo asustador que pueda hacer lo que tú. Sé que cuando la gente nos ve juntos la gente cree que yo soy el que manda, pero la verdad es que has sido tú el que ha llevado las riendas desde el primer día. Tú llegaste a ese acuerdo con Hardscrabble, tú hiciste campeón a un equipo de inútiles, yo solo atrapé al sustipuerco…
Mike: En realidad lo atrapé yo…
Sulley: ¡Exacto! ¿Y aún te crees corriente? ¡Tú has dado el susto más grande que se ha visto nunca aquí!
Mike: Pero si yo no fui.
Sulley: Sí que fuiste tú, ¿te crees que podría haberlo hecho sin ti? Si no me llevé ni un lápiz al primer día de clase. Mike, tú no asustas, ni un poquito, pero no tienes miedo.

Además de ser dos grandísimas películas hechas en animación, Monstruos, S.A. y University tienen geniales mensajes sobre la amistad, los prejuicios, la aceptación de uno mismo, de las cualidades y las carencias y el trabajo en equipo.







