Miércoles 4 de febrero
Tras el paréntesis del miércoles 28 de enero –la Universidad permaneció cerrada por la fiesta del patrón, Sto. Tomás de Aquino– volvimos a reunirnos el miércoles 4 de febrero con François Truffaut, miembro eminente de la Nouvelle Vague.
Mientras los participantes se iban acomodando –en la sala o frente a sus pantallas–, sonaba la voz de Charles Trenet, considerado el padre de la chanson française, entonando una de sus canciones emblemáticas, Que reste-t-il?, uno de cuyos versos (baisers volés, ‘besos robados’) dio título a una de la películas de Truffaut. La importancia de ese detalle es que entronca con un rasgo del cine de la Nouvelle vague: abandonar los “grandes temas”, para ocuparse de personajes normales y de historias de la vida cotidiana, que debían ser narradas con realismo y autenticidad. Era una canción muy conocida, que la gente común cantaba y que formaba parte de sus vidas.

Crónica de la segunda clase del curso de cine
La profesora de hoy: Mariángeles Almacellas.
Empezamos acercándonos al perfil personal y al contexto humano y cultural en el que creció y se formó como cineasta François Truffaut, uno de los cineastas franceses más importantes de la segunda mitad del siglo XX.
Fue una época de grandes cambios e inquietudes en el ámbito del cine y nos detuvimos a conocer algunos elementos especialmente relevantes:
- La caméra-stylo (‘La cámara-estilográfica’): el cine constituye un lenguaje y el director puede utilizar la cámara como un escritor usa la pluma.
- Cahiers du cinéma: Prestigiosa revista de crítica cinematográfica cofundada por André Bazin.
- Politique des auteurs (‘política de los autores’): el director es el verdadero creador de una película, similar al autor literario con la obra escrita.
- La Nouvelle Vague: movimiento caracterizado por romper con las convenciones del cine clásico y buscar una mayor libertad creativa y expresiva; usar técnicas innovadoras, escenarios naturales y una narrativa más personal y autoral.
Después de esa breve introducción, iniciamos un recorrido por la filmografía de François Truffaut, empezando por su primera película, Los cuatrocientos golpes (1959), cuyo guion está inspirado en la propia infancia de Truffaut, marcada por la soledad y la falta de amor.
Primera proyección: el famosísimo freeze frame (fotograma congelado) sobre el rostro de Antoine Doinel, el protagonista.
El fragmento es impresionante. Antoine ha escapado del reformatorio y corre sin parar hasta llegar al mar. La cámara lo sigue en un largo plano en movimiento. Cuando Antoine se detiene, se gira, mira directamente a la cámara y la imagen se congela sobre su rostro.
Nos dimos cuenta de que, en ese momento, nosotros, espectadores, ya no podíamos observarlo desde fuera, porque esa mirada de niño herido nos interpelaba. Algunos ojos se humedecieron.

La saga Antoine Doinel
El personaje protagonista de Los cuatrocientos golpes cobró tanta vida, que dio origen al “ciclo Antoine Dionel’, una serie de películas que siguen las transformaciones por las que pasa el personaje, desde su adolescencia hasta la edad adulta. Lo vimos casi sólo en esquema, para ganar tiempo.
Prácticamente, tampoco podíamos hacer más que nombrar el resto de su filmografía. Teníamos que intentar economizar minutos para poder ver varios fragmentos de las dos películas que queríamos analizar.
La noche americana (1973)
La película es una clase magistral de cine de François Truffaut, pero, en esencia, constituye una declaración de amor al cine. Es una de las obras clave del cine sobre el propio cine.
Es una película magnífica y le dedicamos tiempo. Proyectamos seis largos clips, que nos permitieron analizar contenido y estilo del film.
1) Proyección: inicio del rodaje
Comenzamos por la primera escena de la película, que se repite varias veces porque algo siempre sale mal. Desde el primer momento, Truffaut nos indica que el cine es un arte colectivo lleno de errores, ajustes y repeticiones: todo lo que vemos es construcción.

2) Proyección: el director
Al principio de la clase, habíamos hablado de la autoría cinematográfica y de cómo Truffaut había sido uno de los grandes teóricos de la ‘política de los autores’ desde Cahiers du cinéma.
Ahora, en este clip, pudimos comprobar que, él mismo introduce una corrección importante: el director no es un demiurgo; depende de técnicos, actores, productores; improvisa más que controla. Es el autor, sí, pero con matizaciones.
3) Proyección: ‘la noche americana’
El mismo director se había convertido en el maestro de nuestra clase, y nos explicó que la “noche americana”, que da título a la película, es una técnica que consiste en la aplicación de un filtro oscuro sobre la lente de la cámara, que permite filmar una escena nocturna a plena luz del día.
4) Proyección: creatividad artesanal necesaria en el cine
De la mano del mismo Truffaut, estábamos penetrando en la “magia” del cine y, a partir del truco de una luz camuflada en una vela, cimos que el cine no sólo requiere conocimientos técnicos, sino también creatividad artesanal para improvisar trucos y técnicas.
5) Proyección: el gato que se niega a actuar
continuando con la lección de cine que nos ofrece la película, nos detuvimos en una escena que ilustra con humor la imprevisibilidad del cine, en la que un gato obliga a detener el rodaje.
En esta ocasión, en la sala se oyeron buenas risas.

6) Proyección: relaciones sentimentales entre los miembros del equipo
El siguiente clip nos ilustró con un cierto humor sobre el microcosmo humano que forman los miembros del equipo de un rodaje, cuya vida personal se entrelaza constantemente con la ficción que están rodando.
No nos cansábamos de ver cine y comentarlo, pero el tiempo iba corriendo a más velocidad de la que hubiéramos querido. Así que, sin más dilación, abandonamos La noche americana y nos adentramos en otra maravillosa película, la última que rodó François Truffaut: ¡Vivamente el domingo!
¡Vivamente el domingo! (1983)

Nos adentramos en una película que Truffaut había definido como un “film du samedi soir” (una película para el sábado por la noche), una comedia policial ligera y agradable.
El socio de Julián, un agente inmobiliario, aparece asesinado. Poco después, la esposa de Julián aparece también asesinada. La policía sospecha de él porque la mujer y el socio eran amantes. Julián decide esconderse y averiguar por su cuenta qué sucedió, pero es Bárbara, su secretaria, quien toma el control de la investigación, mientras que él se queda encerrado en la oficina.
Comentamos en clase que la película es una reinterpretación optimista del cine negro, pero, ante todo, es una carta de amor a la actriz Fanny Ardant. Constituye un thriller detectivesco y una comedia de enredos (con un guiño a lascrewball comedy), con sus dosis de comedia romántica y de humor.
Tras unas explicaciones generales sobre la película y su estilo, proyectamos dos largos clips, a partir de los cuales podríamos descubrir el estilo de Truffaut.
1ª Proyección: acción trepidante de Julián y Bárbara, con un misterioso personaje…
2ª Proyección: descubrir al asesino se complica cada vez más…
Comprobamos que en esta película Truffaut utiliza el blanco y negro, pero, a diferencia del cine americano de los años 40-50, el suyo es éticamente luminoso. El rostro de Bárbara, bien iluminado, destaca entre sombras: es una figura de claridad.
Tanto en la forma como en el contenido, en la película vimos elementos que nos remiten a los maestros del thriller: un hombre acusado de un crimen que no cometió; una mujer que toma el control de la investigación; personajes misteriosos; ritmo ágil y tono irónico… Se perciben las huellas de sus admirados Alfred Hitchcock, Howard Hawks, Otto Preminger, Charles Vidor…
Hay multitud de guiños a películas y directores concretos, pero, en realidad es una de las películas más personales de François Truffaut.
Se nos acabó el tiempo
Teníamos previsto un apartado muy atractivo sobre el personaje de la protagonista, en la línea de la femme fatale. Pero sólo pudimos poner dos fragmentos icónicos:
- El número musical “Put the Blame on Mame”, conocido universalmente como ‘la escena del guante’, de Rita Hayworth en Gilda (Charles Vidor, 1946)
- La frase legendaria de Lauren Bacall, en Tener y no tener (Howard Hawks, 1944): “¿Sabes silbar, verdad, Steve? Solo juntas los labios… y soplas” (“You know how to whistle, don’t you, Steve? You just put your lips together… and blow”). Apoyada en el quicio de la puerta de la habitación de Humphrey Bogart, con una mirada insinuante, parece desafiarlo con sus palabras y su gesto.
Sin tiempo para comentarlos, nos quedamos también con las ganas de ver, frente a frente, la bofetada épica que un destrozado Glenn Ford le propinó a Gilda, y la réplica suave de Jean-Louis Trintignant a Fanny Ardant, sin ninguna función narrativa más que el guiño a Gilda.

A principio de la tarde, a medida que los alumnos iban llegando, se les había hecho entrega de un ejemplar del libro Grandes directores de cine 2, de los profesores, Ninfa Watt, Juan Orellana y M.ª Ángeles Almacellas. Una vez terminada la sesión, fue el momento en que muchos quisieron las firmas de los autores.

Y quedamos emplazados –próximo miércoles 11 de febrero– para acercarnos a otro gran cineasta, Woody Allen, y disfrutar con sus películas.







