Miércoles 29 de abril
Crónica de la decimotercera clase del curso de cine: “El proceloso mundo de los festivales”.
El profesor de hoy: Pablo Moreno
El título de la clase era inquietante: “El proceloso mundo de los festivales”. Se trata de un tema con muchas aristas, muy complicado… realmente proceloso…
Pablo Moreno, nuestro profesor, además de cineasta –director, guionista, productor y, hasta en alguna ocasión, actor– es, director de un Festival Internacional de Cine, el FICCI-ON, En Ciudad Rodrigo, donde están ubicados sus estudios de cine, “Rodriwood”.
Es, pues, un hombre experto en las bambalinas del mundo del cine y concretamente de los festivales.
Su primer gran acierto fue estructurar su charla de tal forma que todo el caos que podíamos temer quedó perfectamente recolocado y ordenado.
Empezó con una visión general de los festivales en el mundo, con una cifra que podría alcanzar los diez mil, de los cuales sólo 45 forman parte de la “primera división”.
Europa, nos dijo, es el continente con mayor número de festivales, seguida de Norteamérica y Lationamérica.
¿Qué tipo de películas se presentan a festivales? En un porcentaje muy elevado, se trata de cortometrajes. Y, puesto que las plataformas digitales han facilitado mucho el poder enviar una producción a un festival, las cantidades de películas inscritas en cada festival se cuentan por miles, si bien un 98 o 99% no pasan el filtro de la selección.
¿Cómo es posible –nos preguntamos– que se produzcan tantas películas? Pablo nos detalló los motivos, desde la revolución digital a los incentivos fiscales y las ayudas públicas, sin olvidar lo que él llamo “la democratización creativa”, es decir el fácil acceso a la formación audiovisual. También la aparición de las plataformas han supuesto un canal para la visibilidad de las producciones (aunque un poco engañoso, porque, por una parte, priorizan su propio contenido y, por otra, los algoritmos ocultan mucho contenido).
Está también lo que él denominó “el efecto festival”, que impulsa la producción de películas, pero luego no tienen capacidad para absorberlas.
Otro apartado de la clase se refirió a qué son y qué función desempeñan los festivales. Lo dividió en seis puntos:
Los festivales son:
- Curadores de atención;
- generadores de prestigio;
- mercado;
- filtros ideológicos y culturales;
- parte de un ecosistema;
- también un sistema saturado.
Hay también un efecto destructivo, por cuanto miles de películas mueren cada año después de haber sido rechazadas por los grandes festivales.
La siguiente parte de la clase estuvo dedicada a desmontar mitos como que “la calidad artística es el criterio principal en un festival”, o que los festivales sirven para vender la película, o que garantizan la visibilidad, o que las mejores películas llegan más lejos…
A continuación nos explicó algunos tipos de festivales Hasta llegar a una sabia conclusión: “el error más común no es no entrar en festivales. Es entrar en los festivales equivocados”. Y, como colofón, entre reflexión y buenos consejos, trató de los motivos para participar en festivales y de los criterios que hay tener en cuenta para acertar en la elección.
Fue una clase distinta de los que habíamos tenido hasta ese momento, que suscitó una serie de preguntas y un diálogo muy interesante, hasta un poco caldeado (siempre con un tono de humor), cuando se trató el tema de las subvenciones al cine con dinero público.
Nos despedimos de Pablo Moreno, agradeciéndole su magnífica clase y nos despedimos también de la sala, porque la clase del miércoles 6 de mayo, la última del curso será, no lo olvidemos, en el Aula Magna de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio Universidad Politécnica de Madrid, Pl. del Cardenal Cisneros, 3.
La profesora Ninfa Watt nos hablará de “Isabel Coixet: Artista poliédrica y cineasta internacional”.









