La distribuidora European Dreams Factory nos ha deleitado en los dos últimos años con dos grandes películas, Sight, Camino a la luz (2023) y Sonido de esperanza (2024), y ahora nos llega la película brasileña El poder del Rosario, basada en una historia real en la que una niña y su madre sufren un grave accidente y sus vidas se cruzan con las de un fotógrafo que es testigo del percance y este está alejado de la fe, este inicia un camino marcado por el dolor, la reconciliación y el milagro. Detrás de esta película hay muchos mensajes sobre cómo el destino puede cambiar en un segundo al presenciar la desgracia de una familia y entrar en una catarsis espiritual, ayudando además a la madre y a la hija. El protagonista de esta historia le pregunta a su madre cómo pueden suceder cosas así, y ella le contesta: «No podemos cuestionar a Dios; Él tiene sus misterios y sus cosas». Esta película, que fue un éxito en Brasil, nos presenta un melodrama en el que una niña está a punto de morir y no encuentran a nadie para el trasplante de médula. Mientras Helena lucha por su vida, el Rosario se convierte en el inesperado vínculo entre personas heridas por el pasado y enfrentadas a situaciones que parecen no tener solución. Solo hay que agarrarse al poder de la fe y a la esperanza que puede abrirse cuando parece que todo está perdido.
Narrativamente, la película está a gran altura y logra que, durante los últimos quince minutos, el espectador entre en un estado emocional que le despierta las ganas de llorar. Como me dijo un crítico de cine al final de la proyección, llega una edad en la que uno ya ha perdido la vergüenza de llorar. Llorar es bueno para el ser humano, y esta película lo consigue con una gran intensidad, porque cuenta una historia trágica protagonizada por personajes que cambian sus vidas a raíz de este accidente. Incluso el exmarido de la protagonista, que iba a suicidarse porque todo el mundo lo abandona, encuentra en estas circunstancias una nueva perspectiva. El poder del Rosario nos habla de la fuerza del ser humano para tirar hacia delante y de cómo, por muchos obstáculos que haya, todos son vencibles si sembramos amor, generosidad y bondad, y ayudamos a los demás. Como decía la que hace de madre, estaba muy poco acostumbrada a que la ayudaran, y aquí la película nos transmite otro mensaje: ayudar a los demás nos hace mejores a nosotros mismos.
El poder del Rosario es un cine de aire fresco que no solo habla de la religión, sino también de la vida, y nos recuerda que el cine también nos enseña los miles de caminos que podemos tomar para ser mejores personas. Las buenas actuaciones de Myrian Rios y Bella Maria Benetti ayudan a transmitir la humanidad de los personajes y la dimensión emocional de sus experiencias.







