Esta es la historia de un funcionario que un día, en su trabajo, recibe una llamada de Dios. Llega a casa y le dice a su mujer que va a dejar el trabajo y se va a dedicar a pintar, para encontrarse a sí mismo. Empieza la catarsis familiar.
Esta gran película, que rebosa poesía por todos lados, habla de los milagros, de los azares de la vida, de la reencarnación y de los destinos de la existencia. Es la historia de un cuadro, protagonista de esta narración. Es una película que demuestra el poder de las palabras escritas: cartas de amor que se escriben y, aunque no lleguen a su destinatario, llegan a Dios para que el las bendiga y las haga realidad.
Es una película romántica con un plantel de actores espectacular, soberbios: Pierce Brosnan, Helena Bonham, Gabriel Byrne y el resto del reparto. El largometraje está dividido en dos partes, con unos últimos 60 minutos de puro cine, con fotografía, música y países maravillosos: una isla, los mares, los paisajes… todo con gran fuerza narrativa.
Habla de la familia, de la vida, y nos deja esta frase tan bonita de Helena Bonham: “Es muy fácil enamorarse, pero el auténtico trabajo empieza después del matrimonio”.
Los 125 minutos de la película se hacen cortos, y el final, donde el cuadro desvela que Dios estuvo presente en la decisión que tomó su padre, une la pintura, las palabras y la vida.
¡Qué bien saben hacer en Reino Unido estas historias de amor y de otras épocas, con estética y grandes actores que parecen que actúan en una obra de teatro!
Puntuación: 8 sobre 10. Ya está entre las mejores 20 películas del 2024 y, lo más sorprendente, sin grandes premios en los festivales.