Una de las mejores películas del año, basada en una historia real, narra la historia de dos músicos de poca fortuna (Hugh Jackman y Kate Hudson) que se lanzan con ilusión a formar una banda tributo a Neil Diamond, demostrando que nunca es demasiado tarde para encontrar el amor y cumplir tus sueños.
Una película que, a pesar de que dura 131 minutos, se hace corta y va de menos a más, con una última media hora llena de emoción y puro cine. Sí, hay grandes películas como El color púrpura (1985), Titanic (1997), Los puentes de Madison (1995), Love Story (1970) y Tomates verdes fritos (1991), en las que sus creadores consiguieron emocionar a muchos espectadores, y en ésta pasa lo mismo. Logra retratar el gran amor de una pareja, de cómo se querían, con tantas adversidades y como dice la actriz principal: “qué pocas posibilidades hay que un rayo caiga en un mismo sitio dos veces” y esto ocurrió en la película.
Un accidente cambia la vida de esta pareja, pero en la vida siempre hay segundas oportunidades y en esta película hay una gran historia de superación personal, de una persona que había tirado la toalla. Qué bonito ver el crecimiento de dos personas divorciadas, se enamoran cantando y cómo las hijas e hijos de los matrimonios no solo se unen, sino que crean un gran vínculo entre todos y cuando llegan los problemas de la madre, reman todos juntos.
¡Cuántos mensajes tiene esta película! Una de las escenas finales estaría entre las 100 más emotivas que he visto en la historia del cine, dice la mujer “era un gran soldado, un gran padre, un gran amigo y lo quería mucho”. Y en el velatorio cantó una de las canciones que tantas veces cantaron juntos, magia pura, esto tiene el cine, que sales cautivado y la emoción dura horas después de ver esta película. Actuaciones soberbias de Kate Hudson y Hugh Jackman. Película que lo tiene todo, historial real, música, emoción, dos grandes actores y una historia de la vida misma dura y real.







