El cine es cuestión de gustos del consumidor y solo hay que ver estos datos para comprobar que, por mucho que se entienda de cine, hay cifras que sorprenden. La prestigiosa revista francesa Cahiers du Cinéma elige desde 1956 las 10 mejores películas y, todos los años, no solo hay sorpresas, sino que también sorprenden las elegidas.
En la última edición ganó el documental Tardes de soledad. Las otras finalistas fueron Una batalla tras otra, Nouvelle Vague, El agente secreto y las otras seis: Espejos n.º 3, que solo se ha estrenado en un cine en España; La risa y la navaja, en dos; y las otras cuatro, de momento, no han llegado a España ni creo que lleguen.
Un total de 25 películas superan los 200 minutos de largometraje de toda la historia. La película con más metraje, Out 1: Noli me tangere, tiene 773 minutos y data de 1971. La risa y la navaja dura 211 minutos, que parecen muchos, pero la película no pierde intensidad y, en algunos momentos, casi parece un documental.
Con un estilo narrativo que cuenta la experiencia de un joven ingeniero ambiental portugués, quien viaja a Guinea-Bisáu —país africano, excolonia portuguesa— para trabajar en la construcción de una carretera que unirá el desierto y la selva, la película retrata el día a día: hace amigos y convive en armonía.
Es una historia sobre ser extranjero, sobre el poder, el privilegio, la ignorancia y la hipocresía de los europeos y poco a poco va conociendo los enormes contrastes que vive el país. Se hacen evidentes los choques culturales, la corrupción, la pobreza y la indiferencia. Tiene momentos brillantes: los bailes de las mujeres africanas, sus conversaciones, los ríos, los árboles, las tradiciones y la visión de una África que a veces no se plasma en otras películas, junto con su pobreza.
Es una película que, con 90 minutos, habría quedado más decente y que está sobrevalorada, no solo por la revista francesa, sino también por la revista española Caimán Cuadernos de Cine, que se ha sumado a promocionarla, para que finalmente se estrene solo en dos cines en España (Valencia y Valladolid).
Los sabios del cine y sus preferencias son respetables, pero el público siempre es más plural.







