Hay tres grandes películas que retratan muy bien las varias generaciones de una familia: La familia (1987) y dos míticas, El Padrino y Novecento.
Todo lo que fuimos es una película de Palestina que, con 145 minutos, cuenta en tres partes la historia de esta familia que pasó por el dolor del conflicto armado. En la primera, les quitaron todo: propiedades, dinero y la salud del padre de familia. En la segunda, se muestran las humillaciones del ejército a un padre y a un niño, a quienes les pusieron una pistola sobre la cabeza como forma de humillación. Esto quedó marcado en el niño, que estuvo muchos días sin comer y cambió su carácter. El abuelo, para ayudarle a cambiar, dijo: “Hay que plantar un árbol y tocar la tierra para estar más cerca de Dios”.
La tercera parte, y la más dura, es la pérdida de un hijo por un disparo en la cabeza y las horas en las que los padres tenían que decidir la donación de los órganos. Para que el dolor no fuera tan duro, una vez fallecido, visitaron a las seis familias que recibieron sus órganos.

La película está bien construida y muy bien ambientada en cada época y, aunque al principio cuesta arrancar, la narrativa tiene una última hora de gran intensidad. Es una historia que retrata muy bien los dolores de unas familias que pudieron sobrevivir a las injusticias, al conflicto árabe-israelí y a mucho dolor profundo.
Todo lo que fuimos recorre más de setenta años a lo largo de varias generaciones. Es una historia de vidas cotidianas, de amores, celebraciones íntimas y decisiones difíciles que se entrelazan con los acontecimientos históricos que marcan el paso del tiempo y a través de las tensiones políticas y emocionales que les condujeron a tan fatídico momento.
Cuando todo parece dividir, ¿puede un gesto profundamente humano reconciliar un histórico enfrentamiento? A través de los ojos y la memoria de Hanan conocemos la historia de esta familia desde 1948 hasta la actualidad, revisitando momentos de amor, alegría, nostalgia y dolor que los marcaron para siempre. Un relato de supervivencia, empatía y humanidad.







