Los niños están bien ganó en el Festival de Málaga el premio del público en la sección Mosaico, y con todo merecimiento. Como en la película de 2025 Omaha, en la que un padre abandona a sus dos hijos en un hospital porque es incapaz de atenderlos, o en la maravillosa Los lazos que nos unen (2024), donde una mujer de 50 años acepta cuidar durante unos días a los hijos de un vecino y descubre su instinto maternal. Dos hermanas: una ya había decidido no tener hijos, por lo que se separa de su pareja; la otra, un día, llama a la puerta de su hermana con sus dos hijos. Hablan, cenan y se acuestan. Una mujer sin instinto maternal se encuentra contra la pared: si deja a los niños en un estamento oficial, ¿qué ocurrirá si regresa su madre? ¿Los perderá?
El director Nathan Ambrosioni, que solo tiene 27 años, nos trae un drama social hecho con sabiduría, delicadeza y maestría, y es capaz de mostrarnos casi el dolor de unos niños que echan en falta a su madre y sufren su ausencia, así como la manera en que, poco a poco, van aceptando a su nueva madre, que no puede respirar ante su nueva situación y no sabe qué decisión tomar.
El largometraje, con una gran sutileza y sensibilidad, nos va mostrando cómo los niños se acostumbran poco a poco a esta nueva situación y cómo va naciendo una nueva familia. La protagonista de esta película se pregunta por qué su hermana llegó a esta situación, dejando a los niños y desapareciendo, pero no encuentra respuestas, porque a veces no las hay: el ser humano puede llegar, en determinados momentos de la vida, a tomar decisiones cuando ya no puede más. A través de su personaje de Jeanne, el director quería expresar que no es evidente para una mujer sentir la maternidad frente a los hijos de otros. Nathan Ambrosioni nos dice: «La intención de la película está en observar a quienes quedan atrás, ver cómo avanzan a pesar de la ausencia de respuestas. ¿Cómo escribir una película sobre una mujer que deja a sus hijos atrás, sin juzgarla por ello? La película trata de evocar esto de manera muy sencilla, a través de elementos muy actuales, escenas muy cotidianas. Quería hacer esta película para reconciliar».
Es una película hermosa porque cuenta una historia en la que retrata muchos temas: familia, maternidad, abandono, generosidad y, ante todo, la entrega total de una mujer que, de repente, se encuentra con un niño y una niña a los que tiene que cuidar, alimentar, llevar al colegio y con los que tiene que vivir, sin tener además la paciencia de una madre. Y ahí es cuando su director nos muestra, con un guion soberbio, una película con una puntuación de 8 sobre 10.















