El gran clásico de 1996 dirigido por Jan de Bont, con guion de Michael Crichton (sí, el mítico escritor) y Anne-Marie Martin y protagonizado por Helen Hunt y Bill Paxton es una muy entretenida película sobre cazadores de tornados, eso es innegable. Pero quizás su mensaje más importante pueda pasar desapercibido si solo nos centramos en lo superficial, y ese mensaje es especialmente importante hoy en día: todo matrimonio en crisis tiene salvación si se cuida correctamente.
Recordemos la sinopsis: dos grupos de científicos persiguen a las tormentas para estudiar los comportamientos de los tornados. Ambos compiten por ser los primeros en analizar estos fenómenos meteorológicos desde dentro de un tornado.
Uno de estos grupos está liderado por Helen Hunt, quien interpreta a la Dra. Jo Harding. Está separada de Bill Harding, interpretado por Bill Paxton, y en trámites de divorcio. Al principio del metraje ya se nos explica la situación: Jo no ha “rehecho” su vida y no tiene pareja actual, mientras que Bill sí lo ha hecho y tiene pareja, la Dra. Melissa Reeves (Jami Gertz), de hecho acude en búsqueda del equipo de su exmujer para que ésta firme los papeles del divorcio y así pueda contraer matrimonio en segundas nupcias con su nueva novia.
Melissa: Cariño, ¿tú crees que estará allí?
Bill: O no conozco a Joe o ha sacado al campo a todo su equipo. Demonios, en un día como hoy es de esperar. Se olvida de todo menos del trabajo.
Melissa: Te pone nervioso volver a verla.
Bill: ¿Nervioso? No… ¿por qué, aparento estarlo?
Melissa: No… bueno sí, algo sí la verdad…
Bill: (suspira) Quiero acabar ya con esto.
Melissa: Pero si te dijo que había firmado los papeles.
Bill: Eso es lo que dijo.
Melissa: ¿Y tú no la crees?
Bill: No… sí que lo creo.

Sin embargo, al llegar y a pesar de que Bill promete una y otra vez a Melissa que solo van a por los papeles y también promete una y otra vez a su antiguo equipo que “no” ha vuelto (de hecho casi se convierte en un gag recurrente o “running gag” durante el metraje), Bill se involucra mucho con ellos. Es verdad que Jo hace lo posible para no firmarlos y lo retrasa tanto como puede, obligando a Bill y a Melissa a seguirles constantemente.
Cuando Bill, y por tanto Melissa, siguen a Jo, se ve algo a todas luces obvio: Bill está cómodo con su exequipo y no desea irse, de hecho no insiste demasiado en tener los papeles y no se pone serio con Jo para que se los dé. Se los pide, sí, pero no se planta con un “firma y punto”, es condescendiente con Jo.
Por otra parte, Bill y Jo están cómodos entre el ajetreo de los tornados y toda la adrenalina que supone, y juntos son un grandísimo equipo, pero Melissa se siente como pez fuera del agua, incómoda y asustada. Ese no es su mundo y lo sabe, pero Bill no se para a pensar en ello, se involucra más y más con Jo y el equipo porque su mente está en lograr colocar en los tornados los dispositivos que su exequipo ha fabricado.

Tras muchas idas y venidas e intentos frustrados, Melissa escucha una muy dura conversación entre Bill y Jo que desvela un pasado traumático:
Bill: ¡Jo, está destrozado, se acabó!
Jo: ¡¿Qué te pasa?! ¡Aún podemos hacerlo!
Bill: ¡Por Dios!, ¿no te das cuenta?, ¡estás obsesionada!
Jo: ¡Tú no has visto lo que puede hacer un tornado así que no me digas…!
Bill: ¡Acabo de verlo!
Jo: ¡Nunca lo has visto! Nunca has visto levantar esta casa, y aquella otra e ir en busca tuyo.
Bill: Cielo Santo Jo, ¿es eso lo que crees que hizo?
Jo: No sabes nada…
Bill: ¿Jo es que nunca podrás olvidarlo?
Jo: ¡Tú no lo entiendes!, ¿vale? ¡Nunca lo comprenderás!
Bill: ¿Cuándo será suficiente, eh?, ¿cuánto tienes que acercarte?, ¡dímelo! A veces ocurren cosas, no se pueden explicar, no se pueden predecir. ¡Matarte tú no devolverá la vida a tu padre! ¡Siento que muriera pero ocurrió hace mucho tiempo, tienes que seguir adelante!, ¡deja de vivir en el pasado y mira lo que tienes frente a ti!
Jo: ¿De qué me estás hablando?
Bill: De mí, Jo.

Melissa, gracias a los walkie-talkies que llevan los coches, escucha la conversación y lo entiende: Bill y Jo son un equipo, se quieren y además trabajando juntos no tienen rival. Y Bill no sabe parar, es más, no quiere parar, y es él mismo cuando está con Jo y su antiguo equipo. En realidad Bill no está enamorado de ella lo suficiente como para dejar atrás su antigua vida, la quiere, sí, pero no tanto como para iniciar una vida con ella. Bill desea estar con su equipo y se siente vivo cerca de Jo. Así se lo hace saber a Bill cuando le tiene que dar la dura noticia:
Bill: Cariño, debo ir.
Melissa: Yo me vuelvo.
Bill: Fantástico, estarás a salvo en el motel. Nos vemos mañana.
Melissa: Ya me habré ido.
Bill: ¿Cómo?, ¿por qué?, ¿qué estás diciendo?
Melissa: Te estoy diciendo adiós…
Bill: No…
Melissa: Sí. ¿Sabes? No puedo competir con esto, no sabría ni cómo hacerlo.
Bill: Espera, no me hagas esto ahora por favor.
Melissa: Antes o después lo nuestro habría terminado y lo sabemos los dos. Lo curioso es que no estoy tan angustiada como hubiera pensado. ¿Qué significa eso?
Bill: Yo no deseaba que esto ocurriera.
Melissa: Lo sé Bill, lo sé, tranquilo. Adelante, ella te necesita.
Bill: ¿Qué vas a hacer?
Melissa: Oh, no te preocupes por mí, sé cómo encontrar el camino.

Bill, durante el metraje, ha vuelto a cuidar a Jo, teniendo con ella detalles de cariño constantes, y ha intentado cuidar a Melissa, pero el matrimonio no es para tres, es solo para dos, y todo se desnivela si se abren las puertas a terceras personas. Melissa es consciente de que ella no puede hacer feliz a Bill y Bill es consciente de que le encanta su antiguo trabajo y quiere a Jo a pesar de las personalidades tan distintas que tienen porque se complementan y hablan “el mismo idioma”.
El último tornado, el mayor de todos y obviamente el clímax del filme, es también un tornado para este matrimonio, un revulsivo en toda regla:
Jo: Lo conseguimos.
Bill: Sí, es verdad. Dorothy ha conseguido volar.
Jo: Ha sido una buena idea.
Bill: Sí. Bueno yo…
Jo: Tenemos mucho que hacer…
Bill: Sí…
Jo: Necesito otra beca para un nuevo sistema de alarma, un laboratorio más grande… y tienes que empezar a analizar todos los datos.
Bill: ¿Quién, yo?
Jo: ¡Sí!, tenemos que generar modelos a partir de esos datos, yo dirigiré el laboratorio.
Bill: No, no, no, no… tú analizas los datos y yo dirigiré el laboratorio.
Jo: ¿Qué tú dirigirás el laboratorio? ¡De eso ni hablar?
Bill: ¿Qué?… ¿Siempre tienes que complicarlo todo de estes modo? (Ambos sonríen).
El equipo: ¡Fijaos qué cielo!
Jo: Creo que ya lo hemos visto bastante… (besa a Bill).
Finalmente llega la reconciliación. Dos personas muy distintas pero que se necesitan, se quieren y se apoyan.

El matrimonio es una institución religiosa y social que debe ser cuidada siempre, desde su comienzo, sea en un ayuntamiento o en una iglesia, hasta su fin por la muerte de uno o ambos cónyuges. Y el cuidado se traduce en el día a día, con sus más y sus menos, sus momentos de felicidad y de tristeza, pero siempre apoyándose mutuamente, escuchando al otro y apoyándole. Twister viene a decir que todos los matrimonios construidos desde la base del conocimiento del otro, el amor, el respeto, el cariño y la fidelidad, se pueden salvar si ambos quieren y tienen intención de reconciliarse. No hace falta un tornado para ello, pero sí hablar las cosas y querer arreglarlas.