Es una de las cien películas más esperadas de 2026 e inspirada en hechos reales y en la denunciante que desencadenó la crisis de las redes sociales que estamos presenciando hoy en día. Esta obra original de Aaron Sorkin es una pieza complementaria a la exitosa película La red social (2010) y una auténtica historia de David contra Goliat. Frances Haugen (Mikey Madison), una joven ingeniera de Facebook, recurre a la ayuda de Jeff Horwitz (Jeremy Allen White), un periodista del Wall Street Journal, para embarcarse en un peligroso viaje que sacará a la luz los secretos mejor guardados de la red social. El reportaje de Horwitz, una serie de artículos conocida como The Facebook Files (Los archivos de Facebook), se publicó en 2021 y destapó los efectos nocivos de Facebook en los adolescentes y su proliferación, a sabiendas, de desinformación, que contribuyó a actos de violencia política.
Película con un ritmo y una narrativa frenéticos para tener al espectador enganchado durante toda la película, y si hubiera sido más pausada y con unos diálogos que a veces hacen que se pierda el hilo de los tecnicismos de la trama, recuerda mucho a grandes películas del periodismo de investigación. Aquí su director no aprovecha más esta historia para contarnos una película de más minutos y cambiar el estilo y guion. Frase espectacular de la protagonista, que traicionó a Facebook y desveló lo que se estaba cociendo: “Yo quiero mucho a Facebook, pero lo están incendiando por dentro”. Los dueños de Facebook se creían dioses, pero el propio sistema les explotó por tanta ambición de ganar mucho dinero y manipular muchas cosas de su red. El dato que al final de la película ofrece, y que a buen seguro serán de Estados Unidos, un 47 % se informa por Facebook.
La película denuncia también y da más credibilidad a los periodistas que hacen su labor diaria en información e investigación. Necesaria verla y meditar que las redes sociales han aportado algunas cosas buenas, pero a la vez son destructoras de medios de comunicación y de una prensa escrita en una crisis ya casi permanente. Gran interpretación de Mikey Madison, que como ella se denominaba, “una científica con espíritu libre”, y con una capacidad intelectual fuera de lo común; por esto ella destapó las cloacas de Facebook.







