Un documental hecho con corazón por la directora Vanesa Benítez sobre la vida de un cómico y una gran persona. Tenía una personalidad arrolladora, extrovertido, simpático, generoso, cercano, bohemio, amante de la vida, humilde en su trabajo, mujeriego. Un acierto total que esté narrado por el propio Paco Rabal, con esa voz grave, ronca, áspera y ligeramente cavernosa, como si hubiera resucitado de unas cintas que tenía su familia de toda su vida, desde su infancia hasta la última película.
Un actor que cambió gracias a conocer a Buñuel en México, donde nació una amistad para toda la vida. Cuando interpretó a Goya, Paco le dijo a Carlos Saura cómo tenía que hacer de Goya: «Imita a Buñuel». Su mujer, Asunción Balaguer, lo quería tanto que le perdonaba sus infidelidades y lo rescató en malos momentos de su vida, y el regreso a su tierra, Águilas (Murcia), para estar con su familia fue muy importante. Su cara tenía tres características: un peluquín que siempre llevaba (pocos lo sabían), la cicatriz en su cara y una nariz rota, las dos por un accidente, y es que Paco tenía muchas vidas.
Lo mejor del documental es la voz en off de Paco y otros protagonistas: su hijo, Asunción, su mujer, historiadores de cine, actores y directores que trabajaron con él. Ni uno aparece en las cámaras, solo al final en los títulos. ¡Qué genialidad! Paco Rabal, un amante de las noches de la vida, del cine y de su familia, quiso mucho a su mujer, pero cuando le declaró su amor también le dijo que quería mucho a su padre y, cuando murió, siempre estuvo presente en su vida; en los malos momentos lo escuchaba para oír sus consejos. Un documental que no solo habla del actor de cine, sino también de su familia y de sus orígenes humildes; por esto, quizás, era comunista. Para preparar su mejor papel en Los santos inocentes, como Azarías, fue al mundo rural a visitar a sus gentes para interpretar a su personaje y el documental rescata su proceso y sus gentes.

En el podio de los tres mejores actores del cine español está Paco Rabal, que estuvo activo 55 años y estuvo presente en 211 largometrajes en España, México, Cuba, Estados Unidos, Italia, Suiza, Portugal, Noruega y Francia. No hay un actor español que haya trabajado en tantos países. Nació en 1926 y, a los veinte años, debutó en El crimen de Pepe Conde (1946).
Maravilloso documental que entra en el podio de los 10 mejores documentales de 2026 y entre los 1.000 mejores de la historia, por ser un documento histórico de un actor de la vieja escuela. Empezó de electricista en unos estudios de cine y, a los pocos años, ya trabajaba con pequeños papeles y, sin pasar por ninguna escuela de cine y ha dejado huella en el cine español por ser el más internacional de toda la historia, y nadie lo ha superado.
















