Sinopsis
Caitlin Morales (Mary Elizabeth Winstead), una madre de clase alta que vive en las afueras y contrata a una nueva niñera, Polly Murphy (Maika Monroe), solo para descubrir que no es quien dice ser.
Crítica
La mano que mece la cuna | Interesante remake de un clásico pero sin el encanto y tensión de éste
Cuando las ideas faltan lo normal es mirar hacia el pasado en busca de algo que dé luz a la mente, y en la época que vivimos la falta de ideas es algo más que lo habitual. Así que nos llega otro remake de un clásico, esta vez de la magnífica La mano que mece la cuna, grandísima película de intriga de Curtis Hanson de 1992.
Caitlin Morales (Mary Elizabeth Winstead), una madre de clase alta que vive en las afueras y contrata a una nueva niñera, Polly Murphy (Maika Monroe), solo para descubrir que no es quien dice ser.
Los que tuvimos la suerte de ver en su momento el original quedamos absortos por la tensión y el drama que se narraba, sin necesidad de grandes escenas sexuales ni concesiones woke tan modernillas como innecesarias. Era un magnífico guion adaptando el poema homónimo de William Ross Wallace, una sólida dirección y unos actores en su salsa, sobre todo Rebecca de Mornay, quien dio una de las mejores interpretaciones de su vida.
Y claro, 2026 es un año muy distinto a todos los niveles, para bien y para mal. Para bien porque ahora hay muchos más medios para lograr una imagen y sonido mejores y también porque tenemos grandes clásicos a los que mirar con cariño, pero para mal porque hay movimientos como el LGTBI (y sus infinitas siglas) o el woke que no buscan mejorar la calidad de la película sino, sencillamente, vengarse de los que ellos creen que les han oprimido, sea verdad en algunos casos o no, y esa venganza suele consistir en exigir la inclusión de añadidos innecesarios a las historias bajo la amenaza de que si no lo hacen la película será boicoteada y anulada. Muchos guionistas y directores son valientes y pasan olímpicamente de dichas amenazas, pero otros tantos ceden a ellas y sus películas bajan de calidad al instante.
La mano que mece la cuna actual sufre exactamente de ese problema y de otros, aunque no todo en ella es malo. Empecemos por lo bueno: las actrices Maika Monroe y Mary Elizabeth Winstead (para siempre la genial hija de John McCLane) están muy bien y cuando comparten planos en pantalla se nota la tensión y el drama. La primera compone a una niñera muy inquietante y la segunda a una madre aparentemente perfecta y calmada pero que poco a poco se muestra vulnerable y con más defectos de los que aparentaba. Raúl Castillo tiene un personaje mucho menos agradecido como marido y padre, aunque hace lo que puede para aportar su granito de arena.
También está bien la adaptación a los nuevos tiempos de las herramientas de verificación, hoy mucho más veloces, de hecho instantáneas, que las vistas en 1992. Se aprovechan también las mejoras en el apartado técnico para ofrecer un sonido muy bueno que enfatiza los momentos más tensos, al igual que una excelente banda sonora de Ariel Marx que provoca aún más tensión.

Hay un esfuerzo por poner en valor la unión familiar tradicional de padre-madre-hijos, dando el mensaje positivo de que la familia unida jamás será vencida, al igual que una escena en la que la protagonista entona un mea culpa que muestra que incluso una madre puede tener que disculparse ante una hija, “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Por último, una pequeña pero agradecida alusión a la fe y la oración, es muy fugaz pero no se debe pasar por alto.
Se critica, y está muy bien, a esas personas que van dando lecciones de ejemplaridad en todos los sentidos pero luego, cuando nadie les ve, hacen lo contrario de lo que predican, como estar machacando con el tema de la comida sana y el rechazo al azúcar procesado pero luego picotear golosinas que tenían escondidas: haz lo que digo, no lo que hago, un clásico.

El problema, como decíamos antes, es que lo malo pesa mucho: el ritmo es irregular, la película tarda mucho en arrancar y mostrar las cartas buenas, y desde luego no solo no añade sino que resta la innecesaria concesión LGTB por parte de la antagonista y también de la hija mayor, sumando a esto una escena sexual no explícita pero sí desagradable. A esto hay que sumar unas cuantas decisiones absurdas y agujeros de guion no dignos de un buen guionista.
Tampoco ayuda mucho el nivel de violencia del tramo final, un poco más de contención se habría agradecido, sobre todo en la secuencia del coche, con un plano absolutamente innecesario en el que sobra la hija mayor (¿de verdad era necesario poner ahí a una menor de edad?). Sinceramente, todo en el metraje recuerda mucho a la película más innecesaria en lo que va de 2026, La asistenta, con una extraña que entra en la casa y pone todo patas arriba. Por fortuna la que nos ocupa está un poco por encima, aunque el nivel estaba por los suelos y era difícil caer más bajo.

En suma, este remake o actualización del clásico evidentemente no está a la altura del original y puede gustar a los que no conozcan el de 1992, pero obviamente palidece en su comparación. Quizás sea una buena apuesta para una noche de viernes viendo algo que no implique pensar mucho, pero es de rápido consumo, de ver y olvidar. Tiene sentido que no haya pasado por los cines y sea exclusivo de Disney+.
Ficha técnica
- Título Original: The Hand That Rocks the Cradle
- Dirección: Michelle Garza
- Guión: Micah Bloomberg, Amanda Silver
- País: Estados Unidos
- Año: 2025
- Duración: 110 min.
- Género: Thriller. Terror. Drama
- Interpretación: Mary Elizabeth Winstead, Maika Monroe, Raúl Castillo, Martin Starr, Mileiah Vega, Riki Lindhome, Shannon Cochran
- Productora: 20th Century Studios, Department M, Radar Pictures. Distribuidora: Hulu
- Música: Ariel Marx
- Fotografía: Jo Willems
- Estreno en España: 19-11-2025







