Un total de 269 películas épicas se han realizado a lo largo de la historia del cine, un género que vivió su gran despegue en los años sesenta. Ahora llega una nueva obra del director Christopher Nolan, responsable de grandes éxitos como El caballero oscuro, Dunkerque, Memento, El truco final, Oppenheimer y su mejor película, Interstellar. Rodada en seis países y convertida en su decimotercer largometraje, esta superproducción de tres horas aborda la epopeya mitológica de Odiseo y su viaje de regreso a casa durante diez años tras la guerra de Troya.
El nuevo trabajo de Nolan es un espectáculo visual que solo puede apreciarse plenamente en una sala de cine y no esperando a su llegada a las plataformas. Una película de aventuras y acción liderada por Matt Damon, uno de los pocos intérpretes que sobresalen con verdadera fuerza. Los primeros noventa minutos son maravillosos: el director logra una enorme belleza gracias a su fotografía, a su poderosa narrativa y a un fascinante universo de ciencia ficción y fantasía.
Resultan memorables el gigante que secuestra en una cueva a los soldados junto a su rebaño de ovejas para devorarlos uno a uno, el inmenso caballo de madera en el que se esconden los guerreros durante dos días antes de salir de noche para atacar a sus enemigos, los humanos transformados en cerdos o el dinosaurio que emerge de una cueva o resucitar a los muertos. Las escenas del barco navegando por los mares están filmadas con una fuerza extraordinaria y acompañadas por una banda sonora de gran nivel.

La película únicamente pierde intensidad en sus últimos sesenta minutos, cuando vuelve sobre una trama ya vista en la cinta estrenada en 2024, El regreso de Ulises protagonizada por Ralph Fiennes. Aun así, Nolan reúne todos los elementos para convertirla en una gran producción: enormes medios económicos, un director de primer nivel y una historia legendaria contada con una energía que atrapa desde el primer minuto y evita que las tres horas se hagan pesadas.
Seguramente será finalista en los Oscar, porque es el tipo de película que suele entusiasmar a la Academia estadounidense y cuenta con serias opciones de premio. Además, su atractivo aumenta al combinar cuatro géneros —aventuras, acción, ciencia ficción y fantástico— en una propuesta pensada para toda la familia. Más que una gran película, es un auténtico espectáculo visual que merece verse en pantalla grande.
Las grandes superproducciones de este año, como Proyecto Salvación o El día de la Revelación, dejan al espectador satisfecho al salir de la sala. Sin embargo, La Odisea juega en otra dimensión emocional: su director consigue que la emoción no se quede solo en la pantalla, sino que se adhiera a la piel del espectador y lo acompañe mucho después de que termine la película. La película entra directamente en mi ranking de las 3.000 mejores películas de la historia del cine y se sitúa en el primer puesto dentro de la temática dedicada a la Antigua Grecia.
Una de las primeras películas inspiradas en la antigua Grecia se rodó en 1911 con el mismo título que la obra de Nolan, y todavía hoy puede verse completa en YouTube.







