Miércoles 11 de marzo
Crónica de la séptima clase del curso cine: Pablo Larraín |’El cine como indagación y búsqueda de identidad’
El profesor de hoy: Juan Orellana Gutiérrez de Terán
El profesor Orellana nos hizo una semblanza de la persona del director Pablo Larraín (Santiago de Chile, 1976) y de su trayectoria vital hasta llegar a 2005, cuando inició su carrera de director con Fuga.
Nos aclaró que había sido un personaje algo controvertido en su país por sus posiciones de izquierdas y su cine social, siendo, como era, miembro de una familia acomodada, abiertamente de derechas.
Después de ese breve capítulo biográfico, el profesor nos explicó algunas de las características de estilo y temáticas del cine de Pablo Larraín:
Larraín, nos dijo, concibe el cine como un instrumento para suscitar preguntas, más que para ofrecer respuestas. No es un cine provocativo, pero sí incómodo, en el sentido de que descoloca al espectador. Al cineasta –siguió explicando– no le gusta hablar de los hechos en sí, sino del eco que los hechos provocan en los personajes. En cuanto a su estilo, suele utilizar planos cortos, para ver qué les pasa a los personajes; filma cámara en mano con primeros planos siguiendo a los personajes; y, rasgo muy característico de su cine, deja muchas cosas fuera de campo.
Respecto de las temáticas, el profesor nos dijo que suelen referirse al lado oscuro del ser humano. No porque Larraín sea nihilista, sino porque quiere comprender las contradicciones de las personas, y por eso, en muchos personajes, a pesar de esa oscuridad, se ven destellos de humanidad.
Filmografía
En su recorrido por la filmografía del director chileno, Orellana nos habló de la trilogía de la dictadura, Tony Manero (2008), Post mortem (2010) y No (2012). En las tres películas, hay una mirada crítica sobre una época en la que piensa que el chileno medio está extraviado. En todas ellas la dictadura está siempre fuera de campo, lo que aparece en sus historias es cómo ha influido en la psicología de los personajes. Así por ejemplo, en el caso de Peralta, el protagonista de Tony Manero, pretende que el espectador lo comprenda, no que empatice con él, porque es un ser perverso.
En Post mortem, nos explicó el profesor, Larraín deja el golpe de Estado siempre fuera de campo, para no dejar ver más que las consecuencias, conectando lo personal e íntimo con lo social y político. Volvió a recordar algunas características de la puesta en escena del cineasta chileno, presentes en las tres películas: poca iluminación, paleta de colores lóbrega, ausencia de colores cálidos, y primeros planos.
A propósito de No, nos explicó que tiene un aspecto documental, pues incluye imágenes de archivo e intervenciones reales.
A la trilogía de la dictadura le seguiría, en 2023, una comedia negra y extravagante, El Conde, a modo de epílogo.
Tratamos después de tres interesantes películas, muy distintas entre sí:
El club (2015), que trata otra página oscura de la historia reciente de Chile: los abusos en el ámbito de la Iglesia, vistos a través de la compasión.
Neruda (2016), con elementos de thriller, cine policíaco y de suspense, con guiños de comedia negra y un cierto estilo de road movie. En esta película la imagen de Neruda no es idílica y ni tan siquiera hace demasiado hincapié en su aspecto intelectual.
Emma (2019), la primera película ambientada en la misma época en la que se rueda, no es una película fácil para el espectador, pero sí es muy interesante.
Las tres siguientes películas –Jackie, Spencer y María Callas– componen, lo que llama Orellana, la “trilogía de Afrodita, la diosa del amor herida”.
Tienen en común que no son biopics ni son retratos. Son una reinterpretación subjetiva del interior de los personajes, de su psicología. Las tres películas se desarrollan en espacios de tiempo muy breves, marcados por alguna experiencia dolorosa decisiva en sus vidas: el asesinato de Kennedy, la infidelidad del príncipe de Gales y el declive personal y profesional de la soprano María Callas.
El leitmotiv de las tres películas es también el mismo: una mujer que lo ha perdido todo, que ya no tiene nada. En todas ellas hay mucha música (en lugar de palabras, de diálogos) que hace avanzar la acción. Es un lenguaje impresionista.
Jackie (2016) se desarrolla durante los días posteriores al asesinato de Kennedy y se adentra en los sentimientos de desolación de su viuda, Jacqueline Kennedy. Larraín subraya la soledad de esa mujer que no sólo ha perdido a su marido, sino que lo ha perdido todo, se ha quedado sin nada. Los espacios y los decorados son muy importantes en el film, no solo como ambientación, sino como marco envolvente de los sentimientos de la protagonista.
Para ilustrar las características de Jackie, el profesor nos proyectó tres escenas especialmente representativas.
Nos detuvimos después en Spencer (2021). Según el letrero con el que Larraín hizo comenzar la proyección, se trata de “una fábula sobre una tragedia verdadera”. Es un retrato interior del personaje de Diana de Gales, en un momento muy difícil de su vida. Aunque algunos episodios están inspirados en sucesos más o menos reales, otros obedecen a la imaginación del director.
Para sus explicaciones sobre los contrastes y las metáforas cinematográficas, el profesor, muy acertadamente, se apoyó en la proyección de tres fragmentos de la película.
Y para terminar, María Callas (2024), una película que empieza en el momento en que acaba de morir la soprano, para narrar los últimos días de María en forma de flashback. No tiene el nivel de los otros dos largometrajes, pero es una película muy interesante.
También en este caso, el profesor Orellana apoyó sus explicaciones en la proyección de tres escenas significativas.
Una vez más, quedó poco tiempo para el diálogo, pero el suficiente para que los presentes manifestaran su interés en seguir viendo cine de Pablo Larraín.
Fue una clase muy interesante que nos dejó con ganas de volver a escuchar al profesor Orellana, el próximo miércoles 18 de marzo, sobre la directora norteamericana Greta Gerwig.







