Cuando cada año, como crítico de cine en pases de prensa, ves más de 300 películas y casi lo has visto todo, solo queda la misión de ir buscando en la hemeroteca de las numerosas plataformas películas que uno nunca haya visto. Y encontré recientemente una joya de película, Un pequeño romance (1979), que solo se puede ver en Filmin, con una puntuación en esta plataforma de 7,7 y en FilmAffinity de 6,5. Para mí, la valoración es de 10 y entra en mi ranking de las 1000 mejores películas de la historia. Y con una meditación importante: en el mundo del cine, por muchas películas que hayas visto, siempre hay pequeñas películas que llegan a las salas cada año y se quedan infravaloradas, y otras que se hicieron hace muchos años y son casi inéditas en el mundo de los cinéfilos o críticos. Nadie es capaz de ver todo lo que se produce en el mundo. El director de esta película, George Roy Hill, solo hizo 17 películas, entre ellas las películas de culto El golpe (1973) y Dos hombres y un destino (1969).
Hay grandes películas románticas que no tienen un final feliz, como Memorias de África, Love Story, que fue la de más recaudación de la década de los 70, Los puentes de Madison o una de mis películas fetichistas, Amor joven (1973), que se puede ver en YouTube. ¡Qué curioso que grandes historias de amor no tengan finales felices! Al menos, Un pequeño romance tiene un final abierto y esperanzador. Una gran historia, gran guion, divertida, con mucho toque de humor y una extraordinaria banda sonora, y con un tratamiento de la adolescencia maduro y real que seria imposible en el cine de hoy y todo esto bañado con lugares emblemáticos para el amor como París y Venecia, lugar final de una pareja que solo tenía un sueño: ir a esta ciudad con una góndola bajo el puente de los suspiros y darse allí un beso sin importar el desenlace de su futuro.

La actriz principal, Diane Lane, que no tenía ni 15 años y rodó esta película, aún está activa y con 61 años en 2027 va a estrenar un nuevo largometraje. En su primera ópera prima ya demostró su talante junto con su compañero Laurence Olivier, un chico listo con una inteligencia fuera de lo normal que era un apostador de carreras de caballos virtualmente y ganaba, pero por su edad aún no podía apostar.
Con una frase final de la actriz principal: “Seremos excepcionales y fieles uno al otro”. Y hace un brindis al séptimo arte porque el adolescente es un cinéfilo que se sabe muchas frases de películas. La película es además un gozoso homenaje al cine, una de esas películas románticas que tal vez no sean extraordinarias, pero que conmueven y son difíciles de olvidar. Un cuento de hadas romántico de pura miel, llena de ternura, magia y humor.







