Si repasáramos los guiones de las 5.000 mejores películas de la historia, veríamos que hay un vacío importante en guiones que retraten el día a día de muchas mujeres y su responsabilidad de llevar una familia, un trabajo y el poco tiempo que tienen para ellas, para disfrutar más de la vida. Hay dos películas maravillosas, A tiempo completo (2021) y Mi amiga Eva (2025), que fue un éxito comercial. Nos llega la segunda película de Charline Bourgeois-Tacquet, que ya dejó huella con Los amores de Anaïs (2021). La protagonista, Léa Drucker, que dio un recital de interpretación en su última película, Caso 137, aquí los desborda desde una mujer poderosa en la vida y frágil con el amor, es una prestigiosa cirujana de 55 años y jefa de departamento en un hospital. Ha dedicado su vida al trabajo, está constantemente de un lado para otro, abrumada por el peso de la responsabilidad. Entre las exigencias de su profesión, su matrimonio y una madre que depende de sus cuidados, apenas le queda tiempo para sí misma.
Dividida en once partes, nos va contando la historia de una mujer que decidió no tener hijos y priorizar su vida profesional, pero en el transcurso de su vida las dudas de no haber sido madre aparecen. Muy buena película, con gran fuerza narrativa y con varias escenas que merecen toda la película. Cuando ella llega a casa y le pide a su marido que baje las persianas de la habitación y ella se abraza a él, recostada sobre su pecho, para estar en paz. Qué gran escena la de la abuela que, por su enfermedad del Alzheimer, la ingresan en la residencia y hacen una foto de familia en su despedida. El encuentro de las dos mujeres, donde una descubre que la infidelidad no le reprocha nada en la cena de las dos parejas y cuando se quedan solas, la directora nos da una lección de cine y, solo con sus miradas y ni un reproche, demuestra una vez más que las imágenes son más importantes que las palabras si se sabe rodar con sabiduría.
Era una mujer que lo controlaba todo: a la hermana, sobrina, marido, que le recriminaba que no sabía comprar comida; en el trabajo, como le dijo su marido, era una mujer Robocop, como tantas mujeres que son auténticas heroínas para sacar una familia. Bella película que nos habla de la importancia de la familia y hecha con mucha poesía, sensibilidad y emoción.








