Desde sus orÃgenes, el cine se ha preguntado por las fronteras de lo moralmente visible. Directores, actores, guionistas y espectadores saben que no todo vale ni es permisible. ¿Por qué?
Desde sus orÃgenes, el cine se ha preguntado por las fronteras de lo moralmente visible. Directores, actores, guionistas y espectadores saben que no todo vale ni es permisible. ¿Por qué?
Una de las formas humanas más antiguas de esparcimiento es la risa. Las personas somos las únicas criaturas sobre la faz de la Tierra capaces de soltar una carcajada. También las únicas capaces de contagiarla. Y el cine supo aprovecharse de ello desde sus orÃgenes. Si bien, el cine más reciente tiende a una comicidad vulgar que, a la postre, causa hastÃo por repetitiva
Después de diseccionar otros largometrajes que apenas proponen ideales nobles al espectador, quizá sirva ahora centrarse en la filmografÃa de dos grandÃsimos directores que ya han pasado a los anales de la historia del cine y que se distinguen por saber brindar, en cambio, brillantes exhortaciones: John Ford y Frank Capra.