El veterano periodista y escritor Daniel Arasa, presidente de CinemaNet, presentó el pasado 12 de febrero en el Salón de Grados de la Universidad CEU San Pablo en Madrid su nuevo libro ‘Woke, cristianismo y sentido común’.
Al acto asistieron D. Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la ACDP y de la Fundación CEU; D. Germán Rueda, editor, y el mismo autor, Daniel Arasa.
Como explicó, el libro presenta tres puntos: 1 el análisis de lo woke, 2 la respuesta cristiana y 3 la reacción de la sociedad occidental, sobre todo la americana. Es un libro que combate ideas, pero que es respetuoso con las personas y busca puntos de encuentro y que trata de construir puentes más que trincheras.
En la presentación, el autor insistió en que algunas ideas del movimiento woke son acetadas, como el cuidado de los más débiles y del medio ambiente. Como apuntó uno de los asistentes, “hasta un reloj estropeado acierta dos veces al día”.
Sin embargo, aunque muchas de las líneas de agitación que se agrupan en lo woke» nacieron para despertar al débil, se han convertido en un modo de controlar a todos. En la actualidad, vez de fomentar un debate racional, tratan de imponer sus ideas mediante la agitación y por supuesto suelen ver el mundo en blanco y negro, incapaces de matizar.

Lo woke incluye muchos movimientos: feministas, LGTBIQ+, animalistas, ecologistas radicales, antirracistas, indigenistas, reivindicadores de reparaciones históricas… una especie de frente común contra lo que perciben como sistemas de opresión. Como es habitual en este tipo de movimientos radicales y sin mucha capacidad de raciocinio ni escucha al diferente, se basan en la acción-agitación y siempre buscando el victimismo (buscan el estatus de víctima). En este sentido, siempre hay agravios pendientes de resarcir que se convierten en privilegios legales e institucionales, al tiempo que debe ser silenciado o desacreditado (un calificativo común a sus contrarios es el de «fascista«) quien cuestione la narrativa victimista. Se le acusará de todo, incluso de revictimizar o agredir a los supuestos oprimidos.
La lengua es una herramienta ideológica. No es solo es un medio para entenderse, sino una forma de manipular la realidad. Por ejemplo, el «igualitarismo» se califica de «inclusivo«, con el femenino como genérico (nosotras), o formas absurdas e incorrectas como todxs, todes, elles, niñes o l@s y se cuestiona la gramática que, según esta ideología, reproduce el patriarcado.

Aunque en ciertos puntos puede haber coincidencias con el cristianismo, como en la preocupación por los marginados, divergen en los fundamentos filosóficos, morales y antropológicos que se analizan en este libro. Por ejemplo, los animalistas quieren negar o difuminar que los seres humanos y los animales tienen naturalezas diferentes, pero la realidad es que el ser humano tiene una dignidad única. Para volver al sentido común, sin rechazar el sentimiento, es necesario un equilibrio entre emoción y razón, sensibilidad y análisis.
El libro ya está disponible y se puede encontrar en portales como La casa del libro o Amazon.







