Un thriller de mucha acción, 140 minutos sin pausa, con maravillosas escenas de yoga y con una voz en off cautivadora al inicio de la película. Es la historia de tres personajes: un policía, un ladrón, que tiene como norma no matar a nadie, y una ejecutiva de seguros de la alta burguesía. Los tres no se conocen y los tres se van cruzando para conocer la redención, el fracaso y la ambición. La película no decae en ningún momento con unos últimos 30 minutos maravillosos y con un gran cambio de guion que le da fuerza a la película, y con cada personaje va descubriendo sus cartas. Está tan bien hecha que Bart Layton -el director- logra que te enamores de los tres personajes que están en una mini crisis existencial y quieren cambiar sus vidas.
Gran interpretación del policía Mark Ruffalo, con 87 películas en su haber, y Halle Berry, con 73. Dos directores de la talla de George Lucas y Steven Spielberg afirman que el sonido representa el 50 por ciento de la experiencia cinematográfica, y es cierto; se podría comprobar en esta película, que cuando se estrene en plataformas podrá gustar y será una película más, pero en pantalla grande tiene una intensidad muy grande.
Buenas actuaciones, gran guion, fuerza narrativa lograda y lo que era un thriller se convierte en los últimos diez minutos en cine poético, casi sin palabras, de esperanza y de encontrar el amor y la libertad de la vida, aunque sea robando unos diamantes. No obstante, sobran unos 10 minutos, demasiadas persecuciones de coches. Excelente la escena del ladrón con la ejecutiva, en menos de dos minutos, sin apenas conocerlo, le descubre solo con ver la ropa que lleva y otros detalles de su personalidad.







