A esta, que fue finalista en el Festival de Málaga, solo se ha estrenado en 18 cines y únicamente en uno en Madrid. No hubo pase de prensa y la distribuidora me mandó el link para verla; preferí ir al cine y, en la sesión a la que fui, era el único espectador. Es lo que hay: el 60% del cine español exhibido en salas en 2025 vendió menos de 500 entradas, según datos del Ministerio de Cultura.
Es una película sencilla, con un buen guion y dos actores maravillosos como Karra Elejalde y Cristina Marcos, que hacía 15 años que no estrenaba una película. Una historia sobre una mujer que nunca había tenido una tarjeta bancaria, pero que, al cumplir los 65, recibe por primera vez dinero propio por la jubilación y comienza, sin previo aviso, su particular revolución. Armada con su nueva tarjeta de débito, está decidida a dar rienda suelta a sus caprichos y saborear una nueva forma de libertad.
Retrata muy bien el clásico matrimonio que siempre dice y hace las mismas cosas, que duerme juntos y un día decide dormir separado sin ningún trauma, porque su vida no cambia: es monótona, aburrida, de pocas palabras, las justas para no molestar. Cuando su mujer se libera y una noche da un vuelco en busca de nuevas emociones, su marido la busca como un detective y va descubriendo que tenía tarjeta, que cobraba una jubilación, que iba a la piscina, que se había comprado un móvil.
No es una película aburrida, todo lo contrario: poco a poco va emocionando con la historia de una mujer que no solo vive una nueva vida, sino que despierta tras 40 años haciendo siempre lo mismo. Cristina Marcos viste con un vestido rojo y luce toda su belleza y, a pesar de tener 65 años, es una mujer tan bella como en aquella película mítica, La mujer de rojo (1984).







