Se está estrenando prácticamente una película por año de casos biográficos de cantantes: Ha nacido una estrella (2018), donde Jackson Maine (Bradley Cooper) es una estrella consagrada de la música que una noche conoce y se enamora de Ally (Lady Gaga); A Complete Unknown (2024), sobre Bob Dylan; Bohemian Rhapsody (2018), del grupo Queen; Rocketman (2019), la historia de Elton John; Elvis (2022); Bruce Springsteen (2022); y La estrella azul (2023), que es la más intimista de todas.
No era fácil hacer una película sobre uno de los cantantes más míticos de la historia, y su director logró encontrar prácticamente a un debutante, Jaafar Jackson, que además era su sobrino en la vida real, como protagonista de la historia de Michael Jackson.
Desde el minuto uno engancha: aparece un Michael con solo 8 años que actuaba con sus cuatro hermanos y que, cuando llegaban a casa, aunque fuera de madrugada, su padre les hacía ensayar. Le dijo a su hijo: “En la vida o eres ganador o pierdes; si te esfuerzas así, será tu vida”. Son memorables los momentos en los que Michael ensaya su primer disco en el estudio con apenas diez años: no paraba de moverse, bailando, mientras uno de los jefes le repetía constantemente que se estuviera quieto, llevaba el baile en la sangre. Como dijo su madre al nacer, ella sabía que era un niño iluminado.

Dos horas y siete minutos de una gran película que en ningún momento decae, con un Michael amante de su familia, pero con una relación tortuosa con su padre, que era su mánager y al que llegó a cesar por fax. La película retrata el nacimiento de un músico y su progresión, su gran creatividad, sus chaquetas de color rojo, su estilo rompedor y su enorme corazón con los más necesitados, como los niños enfermos. Hay una escena rodeado de fans, con las calles colapsadas de coches, como si fuera el fin del mundo, en la que él se sube a un coche como si fuera un dios; y, realmente, lo fue durante muchos años: el dios de la música.
Las escenas cantando y bailando son un auténtico festín, casi como si fueran en directo, de lo bien realizadas que están. Destaca también lo logrado del proceso de cambio de edad de Michael en su caracterización. Uno de los productores le dijo: “Tus deseos son órdenes”. Nadie podía con él ni con sus caprichos, como vivir en su casa con un chimpancé, una serpiente o una jirafa. Nunca quiso crecer en algunos aspectos y sentía un amor inmenso por su madre.
La película nos muestra el viaje de Michael Jackson más allá de la música, desde el descubrimiento de su extraordinario talento como líder de los Jackson Five hasta convertirse en una estrella visionaria, cuya ambición creativa despertó un incansable afán por consagrarse como icono. Para quienes no conocen la historia de este cantante, será un gran descubrimiento; y quienes son fans seguro que pasarán dos horas sin pausa y con mucha emoción. Es una película hecha con todo, algo azucarada y centrada solo en una parte de su vida para dejar a todos contentos, incluidos sus admiradores. Está bien realizada y demuestra lo difícil que era hacer una película sobre lo que fue este genio sobresaliente, absoluto en dirección, estilo narrativo y con una actuación protagonista digna de ganar el Oscar.







