―How dare you! How dare you!
Así grita, en inglés, entre lágrimas y con una fuerza desgarradora, Kokoa, una niña japonesa de apenas 10 años, en medio de una pequeña y asfixiante sala de reuniones, ante los atónitos ojos del grupo de personas allí reunidas. Su madre, dos de sus compañeros con sus respectivas madres, el tutor de su clase y la directora de su escuela no daban crédito a lo que veían sus ojos. Era como si estuviera poseída por Greta Thunberg. Su voz, cargada de toda la ingenuidad, espontaneidad, inocencia y sinceridad de una pequeña niña, está condenando duramente al mundo y clamando justicia.
Esta es una de las escenas que más me han llamado la atención en la película japonesa: “ふつうの子ども” Futsū no kodomo (Niños corrientes), con el título internacional de “How dare you!”, dirigida por 呉美保(Mipo O) y escrita por 高田亮 (Ryou Takada).
La sala con 1.184 butacas está abarrotada. Los espectadores ríen a carcajadas cuando toca reírse, que es casi continuamente, y otras veces, quedan sobrecogidos.
Es domingo cinco de julio de 2026. Nos encontramos en la sala de conferencias y proyecciones del Instituto Católico Gyōsei Gakuen, en la ciudad de Tokio (Japón). Aquí es donde ha tenido lugar este año la quincuagésima ceremonia de entrega del “Premio a la Mejor Película japonesa católica”, organizada por SIGNIS JAPAN, con la colaboración del Obispo auxiliar Pablo Sakai de la Archidiócesis de Ōsaka Takamatsu, y el P. Haresaku.
SIGNIS JAPAN ha estado organizando desde 1976 estos eventos para otorgar premios de cine católico a todas aquellas películas que, aunque no sean de directores creyentes ni traten necesariamente temáticas religiosas, tienen un contenido muy profundo y acorde con los valores cristianos.
Este año el premio ha recaído en “Niños corrientes”, por ser una película que describe, con minuciosa precisión, la inocencia, la espontaneidad, la sinceridad, la ingenuidad y también el acendrado sentido de la justicia de los niños, al tiempo que nos recuerda cómo es el mundo y las cosas más cotidianas de la vida, desde el prisma virginal de la infancia, donde las cosas son más sencillas, nuevas, llenas de paz y de luz. En esta película, se describe también a través de los niños, la esencia y todos los aspectos del carácter de cada individuo, tanto si es niño como si es adulto.
“Niños corrientes (How dare you!)” fue estrenada el 5 de septiembre de 2025 con un presupuesto muy limitado y en pocos cines al principio. Como dice el título, lo que se describe no se sale de lo cotidiano y es todo muy corriente. Sin embargo, capta la atención y toca el corazón de los espectadores. Como dijo el Obispo auxiliar Pablo Sakai durante la ceremonia de entrega del premio, podemos volvernos a sentir como niños al ver esta película, porque nos ayuda también a recordar cómo fue nuestra infancia y nos hace pensar en lo que hemos perdido en el camino recorrido hasta llegar a ser adultos.
Eso, en cierto modo, nos recuerda aquello que Jesús nos enseñó:
“En verdad os digo que quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Dejad que los niños se acerquen a mí y no se lo prohibáis. El Reino de los Cielos les pertenece. Todo aquel que sea humilde como uno de estos pequeños será el más importante en el Reino de los Cielos”.
La directora de la película, Mipo O habló así en la charla final del evento:
― Nuestra pretensión era que esta obra cinematográfica fuera amena tanto para los niños como para los adultos. Que los adultos comenzaran a ver esta película recordando su infancia y finalmente, en la última escena, que volvieran a sentirse como si fueran niños de verdad. Uno no madura por ser adulto. Un niño es lógico que sea inmaduro, pero lo que pretendía reflejar aquí también era la inmadurez que tenemos ciertos adultos que quizá presumimos demasiado de ser maduros, y digo tenemos porque yo misma me enfrento todos los días con mis propias limitaciones e inmadurez.
La cinta no se ha estrenado aún ni en España ni en ningún otro país de Sudamérica, pero no cabe la menor duda de que esta película causará la misma sensación a los espectadores de habla española. Hará reír, enternecerá el corazón y arrancará alguna que otra lagrimita de empatía y añoranza a todas aquellas personas que han olvidado su infancia.







