Pixar nos ha dado verdaderas joyas en el cine en formato animación (no nos cansaremos de repetir que la animación no es un género sino un formato, una forma de hacer cine) desde que entregase su primer largometraje, Toy Story (John Lasseter, 1995).
Soul, estrenada en 2020 dirigida por Pete Docter y Kemp Powers, tuvo una cálida recepción en la crítica y una aceptable recaudación, pero también muchas voces dijeron que era demasiado “adulta” por los temas que trataba, entre ellos la muerte, y algunos muy complejos, como la personalidad y la psique. Es cierto, son temas profundos que los más pequeños no entenderán, pero también lo es que los principales temas son más accesibles y entendibles: que las pasiones aderezan la vida pero no son el objetivo auténtico de la existencia. Que se debe disfrutar de los pequeños detalles cotidianos agradeciendo cada día que podemos vivir y disfrutarlo todo lo que podamos. Son unos cuantos, pero nos vamos a centrar en tres: el sentido de la vida, agradecer cada día y disfrutarlo todo lo posible.
Soul nos cuenta la historia de Joe, un profesor de música que piensa que puede alcanzar su sueño: tocar en una orquesta junto a sus músicos admirados. Y cuando parece que va a lograrlo… un acontecimiento inesperado lo envía a un lugar fantástico donde se ve obligado a pensar sobre lo que realmente significa tener alma. Ahí es donde se encuentra con 22, un alma que no cree que la vida en la Tierra sea todo lo que parece ser.
EL SENTIDO DE LA VIDA
Como ya se sabe, la mejor forma de encontrar el tema en las películas es acudiendo a los diálogos de los protagonistas, y en Soul son bastante claros. Al principio Joe lo tiene muy claro: quiere tocar en una banda, una en la que está una de sus divas, y va a hacer lo imposible para ello:
- ¿Joe Gardner, dónde has estado?
- He estado dando clase de música en un instituto… pero los fines de semana…
- ¿Tienes un traje?
- Aaaaam…
- Consigue un traje, profe, uno bueno, vuelve esta noche, tocamos a las 9, la prueba de sonido a las 7, a ver qué tal se te da.
Tras la sorpresa…
- ¡¡¡Sí!!! ¡¡Yujú!! (Apuntando y hablando al cielo) ¿Has visto papá? ¡A esto me refería! (Hablando por teléfono) ¡No vas a creer lo que me ha pasado, lo conseguí, tengo un bolo, sí!… Lo sé, Dorothea Williams, ¿te lo puedes creer?, pero no se lo cuentes a mi madre, ¿vale?… olvida las clases, ahora tengo otra clase, la clase de Dorothea Williams, tú ya me entiendes.

Pero entonces sufre un terrible accidente que le lleva a las puertas del más allá, donde expresa su rechazo a estar muerto del todo: “Me niego a morir el mismo día de mi gran oportunidad, ni de broma, no pienso hacerlo, yo me largo, no puede ser, no me puedo morir hoy ahora que mi vida acaba de empezar”. Nuestro protagonista va a poner todo su empeño en lograr tocar con la banda, de hecho dice literalmente “mi único propósito en este plantea es tocar, sé que he nacido para hacerlo, y nada me va a parar”.
Tras una fabulosa actuación, Joe quiere al siguiente nivel, pero entonces llega la dura realidad cuando habla con su diva:
- ¿Y qué pasa ahora?
- Volvemos mañana y… vuelta a empezar… ¿qué pasa, profe?
- Es que… llevaba esperando este día durante… toda mi vida y… creía que me sentiría diferente.
- Una vez oí una historia sobre un pez. Se acerca un pez más viejo y le dice “estoy buscando una cosa que se llama océano”, “¿el océano?”, le dice el pez viejo, “estás en él ahora mismo”, “¿esto?”, dice el pez joven, “esto es agua, lo que yo busco es el océano”. Hasta mañana.

Joe se da cuenta de que tocar es algo… puntual, pasajero, se pasa y se acaba. ¿El sentido de su vida era tocar? Pues ya lo ha conseguido, pero entonces ha cumplido y su vida carece de sentido. ¿Es cierto? No, en absoluto, y se da cuenta después tras una profunda reflexión: “Tu chispa no es tu propósito, el último hueco se llena cuando estás lista para vivir”. Tocar no era un propósito, era uno de sus objetivos, uno de tantos que hacen que la vida tenga sentido y sea tan hermosa. Y hay tantos como nosotros queramos. Esto nos lleva al siguiente punto:
AGRADECER CADA DÍA Y DISFRUTARLO TODO LO POSIBLE
Para los creyentes, la vida la da y la quita Dios, y solo Dios. Por eso, despertar cada día es un milagro, un regalo que nos da Él sin que nosotros hayamos hecho nada para merecerlo, por lo tanto la mejor forma de agradecerlo es, a su vez, agradecer cada día que podemos estar aquí y aprovecharlo y disfrutarlo todo lo posible. Hacer que cada día sea especial. Y eso se refleja en la película con este hermoso diálogo:
- Bueno, ¿y qué es lo que vas a hacer, cómo vas a pasar tu vida?
- No lo sé… pero lo que sí sé es que voy a vivir cada minuto.
Sencillo, breve y directo. No hay que saber qué se va a hacer durante toda la vida, la vida es muy cambiante y da giros inesperados constantemente, pero sí podemos saber cómo vivirla: cada minuto, disfrutando y haciendo el bien.

Soul nos habla de que en eso consiste la vida, en encontrar pasiones y vivirlas, en dejarse inspirarse e inspirar a otros, en disfrutar nuestra estancia mientras tenemos tiempo. En aprovechar los talentos que hemos recibido y exprimirlos todo lo posible. En que nuestra alma haga que nuestro paso por el mundo valga la pena.







