ENTREVISTA A SABRINA GUNNELL, CODIRECTORA, CON SU MARIDO STEVE GUNNELL, DE LA PELÍCULA SAGRADO CORAZÓN
–La acogida del público ha sido magnífica y sin embargo ha tenido muchos problemas para su difusión en Francia. Especialmente en Marsella. ¿Por qué?
–El público estuvo entusiasmado desde el principio, pero la película fue boicoteada. Para empezar nos prohibieron difundir los carteles. Tampoco nos sorprendió demasiado, pero lo cierto es que provocó un cierta polémica.
En Marsella hubo un pase en un cine, sin ningún problema. La sala estaba llena y todo fue bien. Pero, al día siguiente, teníamos prevista otra sesión en un cine municipal, justamente en el “castillo” de Marcel Pagnol. Había toda una programación que incluía nuestra película. Fue algo impresionante: las entradas ya estaban todas vendidas y un poco antes de la hora de empezar nos avisaron de que había llegado una orden del Ayuntamiento con la prohibición de que se proyectara la película. Nosotros lo denunciamos, la Justicia nos dio la razón y pudimos reprogramar las proyecciones en Marsella. El alcalde se disculpó diciendo que había sido mal informado por sus colaboradores.
En todo caso, esta segunda polémica se hizo pública y eso permitió que mucha gente conociera la existencia de la película. Un documental no es fácil que atraiga la atención del público y si, además, contiene una aparición de Cristo, etc., es complicado que pueda interesar al gran público. Pero el hecho de haber sido prohibida despertó la curiosidad de mucha gente y la reacción fue que muchas personas, no forzosamente católicas, se acercaron a ver la película, ateos, judíos, musulmanes… gente de distintas confesiones.
La mayor parte de la gente no conocía la historia de la santa francesa Margarita María de Alacoque ni tampoco la existencia del Monasterio de Paray-le-Monial, en la región de Borgoña.
–En la película, hay testimonios muy íntimos y personales.
-Son personas contemporáneas que cuentan sus vidas. Al oírlos nosotros mismos estábamos conmovidos. Pretendíamos que la cámara fuera el vehículo para que esas historias y esas vivencias llegaran al corazón de los espectadores.
Hemos recibido el testimonio de varias personas que estaban bien lejos de la fe, y que, sin embargo, se han sentido identificados con esas experiencias de gente sencilla, gente normal como ellos, y esto los ha interpelado.

–El periódico católico «La Croix» acusó a la película, no de faltar a la doctrina católica, pero sí de que había aspectos teológicos del Corazón de Jesús que no se habían tratado en la cinta.
–Sí, fue muy desagradable y totalmente injusto, no había ni una sola acusación realmente sólida. Hay que tener en cuenta que muchos periodistas han hablado o escrito sobre la película sin haberla visto, solo guiándose por lo que habían oído en Canal Plus, y la han acusado de tener contenido político. Es falso, no hay nada político, ni una sola alusión.
En fin, a ese tipo de críticas infundadas, sinceramente, no les prestamos demasiada atención. Aunque es verdad que si proviene de un periódico cristiano como La Croix, a pesar de todo, duele y, por otra parte, tiene más capacidad para perjudicar. Les enviamos una respuesta y la publicaron, pero en un rincón, un poco disimulado. Sí, sinceramente, nos dolió.
Incluso nos llamaron del periódico Libération y estuvieron muy correctos. Efectivamente estamos lejos de la línea de Libération, pero sus comentarios fueron ponderados y fundamentados.
–“Le monde” dijo que era “una película cristiana convertida en objeto político”, pero no se refería tanto a la película en sí misma cuanto a la “batalla cultural sobre el catolicismo, la laicidad y la identidad francesa”. ¿Qué batalla cultural ha podido provocar su película?
-Pienso que Francia está mal desde hace unos años, no hay día en que no tengamos noticias desagradables (un joven apuñalado, una violación…) y el ambiente está un poco tenso. Nuestra película ha supuesto un éxito increíble de público y esto ha puesto de relieve que en Francia hay cristianos. Se había querido cortar la verticalidad hacia la Trascendencia y este enorme interés de tantas personas ha dejado ver que Francia tiene necesidad de recuperar sus raíces y su historia. En todo caso, la película no tiene nada de política, la intención es decirle a la gente que hay alguien que ha dado su vida por nosotros.
La Iglesia francesa suele estar muy callada, incluso cuando hay cuestiones importantes. Y la película ha tenido el efecto de sacudir un poco esa calma.

–¿Su intención al hacer la película era abiertamente evangelizadora o sencillamente querían hacer un documental sobre la historia concreta de santa Margarita María de Alacoque y luego los acontecimientos han desbordado las previsiones?
-Mi marido y yo somos creyentes y, lógicamente, queremos transmitir la fe. Cuando se tiene un tesoro, se quiere mostrar esa belleza. Por otra parte, hace quince años que hacemos películas, pero ésta ha tenido una acogida muy particular. La verdad es que nosotros mismos nos quedamos muy impresionados con el éxito de público.
En Francia se conocen personajes como Juana de Arco, Bernadette, etc. pero nadie conocía ya a santa Margarita María de Alacoque, nadie sabía ya nada de las apariciones. Cuando a la gente les nombras el Sagrado Corazón, te responden “¡Ah, Montmartre!”. Eso nos hizo pensar, sin duda, en la posibilidad de hacer un documental, pero, en realidad, la idea no fue directamente nuestra… Bueno, nosotros somos creyentes, entonces interpretamos nuestra intuición, en cierto modo, como una llamada, un susurro en el corazón. Nosotros funcionamos así, hace ya quince años que hacemos películas y procuramos estar atentos para interpretar qué conviene que hagamos. Como cualquier creyente. Procuramos vivir nuestra fe en la vida, en nuestro trabajo.
Luego, cuando empezamos a escribir el guion, buscamos testimonios y nos impresionamos de ver la fuerza del amor del corazón de Cristo en el sufrimiento de muchas personas. Cada vez lo veíamos más claro, porque nuestro mundo tiene necesidad de esperanza.
Todavía fuimos a ver al rector del monasterio de Paray-le-Monial para exponerle que teníamos esa intuición y él nos animó a seguir. Además coincidió con que se cumplían los 350 años de las apariciones.
En fin, la película ha sido un éxito de público y tenemos testimonios de personas que han cambiado, que se han acercado a la fe, algunos se han confesado. Para nosotros esto supone un acicate más para seguir y ya estamos pensando en un próximo proyecto.
–Y nosotros vamos a disfrutar primero de la película documental “Sagrado corazón” hasta que nos llegue la siguiente.







