Tenemos grandes películas de perros que fueron casos reales, como Megan Leavey (2017), sobre un perro que fue a la guerra de Iraq para detectar explosivos; Una amistad para siempre (2021), de un hecho ocurrido en el aeropuerto de Moscú, donde un pastor alemán es abandonado por su dueño. Allí conoce a Kolya, de nueve años, cuya madre fallece, dejándolo con un padre al que apenas conoce. Togo (2019), un perro de trineo que ganó la carrera más importante de esta disciplina en 1925, pese a haber sido considerado incapaz de terminarla siquiera debido a su pequeño tamaño. En el corazón de la bestia solo tiene dos protagonistas: su dueño, que lo encarna Brad Pitt, y su perro, que tanto le ayudó cuando estaba en la guerra. Aunque no es una historia real, sí hace referencia y homenaje a los más de 3000 perros que estuvieron presentes en los últimos 20 años en el ejército y salvaron a más de 1000 soldados.
Lo más interesante de la propuesta es que la película no pretende convertir al perro en un simple acompañante del protagonista, sino en una pieza fundamental de la historia. El vínculo entre el hombre y el animal representa la lealtad, el coraje y la necesidad de confiar en alguien cuando todas las posibilidades de supervivencia parecen desaparecer y con el fondo el paisaje de Alaska como un personaje más, enorme, hostil e imprevisible.

Tras sobrevivir a un brutal accidente aéreo, el oficial de las Fuerzas Especiales James Belmont (Brad Pitt) y su perro de combate, Odín, quedan atrapados en el corazón indomable de Alaska. Frente a una naturaleza implacable, ambos deberán luchar al límite por sobrevivir.
Es un intenso y emocionante thriller y de aventuras sobre la lealtad y el vínculo inquebrantable entre un soldado y su perro, y como dice el protagonista: “Yo te enseñé la guerra y tú me has dado amor y lealtad”. Con una excelente fotografía y varias escenas de pura supervivencia, el ataque de cinco lobos, el oso, la caída del avión al lago y cómo sale el perro por los aires. La película nos da el mensaje de que un perro no solo puede salvar la vida, sino que es fiel compañero en momentos dramáticos, en este caso del protagonista perdido por las montañas. Es una historia de amistad y pone un broche de oro con un final de lágrimas, con una carta preciosa que llevaba el perro en una mochila y la lee una mujer: “Quien lea esta carta, agradecería se quedaran este perro, yo estaré muerto”. Película de naturaleza y llena de mensajes sobre amistad y lealtad.







