Historia de los Premios “Rovira-Beleta”

El origen de los Premios Cinematográficos “Rovira-Beleta” radica en el interés de la Asociación CinemaNet y del Grup d’Entitats Catalanes (GEC) de la Família por la formación de la juventud y su integración en el mundo cultural.

Siendo el cine uno de los campos importantes de la cultura se decidió crear unos premios de guiones de cortos cinematográficos realizados por jóvenes en los cuales, junto a la calidad artística y la creatividad, se tuvieran en cuenta los valores humanos, sociales, cívicos, familiares y educativos, en línea con los objetivos de dichas entidades.

Se decidió darle el nombre en recuerdo y homenaje al cineasta Francesc (Francisco) Rovira-Beleta.

UN GRAN DIRECTOR Y UN GRAN HOMBRE

Francesc Rovira-Beleta (1913-1999) fue uno de los más destacados directores del cine catalán y español en las décadas de los 50 y 60 del siglo XX. Dos de sus películas,  “Los tarantos” (1962) y “El Amor Brujo” (1967), fueron nominadas para los Oscar, dato especialmente relevante para un período en que el cine español carecía prácticamente de proyección exterior.

Fue sobre todo un director de cine, pero de algunas de sus películas fue también guionista y productor. De la obra cinematográfica de Rovira-Beleta destacan, entre otros “Lunes de sangre” (1952), “Hay un camino a derecha” (1953), “Once pares de botas” (1954), “El expreso de Andalucía” (1956), “Familia provisional” (1958), “Los atracadores” (1962), “Los tarantos” (1962), “Dama del alba” (1966), “El Amor Brujo” (1967), “La espada negra” (1976) y “Crónica sentimental en rojo” (1986).

Rovira-Beleta era, además, un personaje entrañable y de alta calidad humana. También poeta, escribió versos encendidos a su esposa cuando ésta murió, que se recogen en un libro que presentó Joan Manuel Serrat. En la presentación del libro se dijo de él: “Francisco Rovira-Beleta es y se proyecta como un hombre de fe que, vivo y contradictorio, nunca se cansó de soñar y que jamás abdicó de su rebeldía. Un hombre que ha sabido guardar como oro en paño la infancia, la ilusión, la sonrisa, la alegría espontánea”.

Francesc Rovira-Beleta ganó el II Premio Cinematográfico “Familia” correspondiente al año 1997 por una trayectoria humana y profesional en la que los valores humanos, familiares, cívicos y educativos fueron en el centro de toda su actividad.

A partir de dicha fecha pasó a ser presidente del jurado de los premios cinematográficos “Familia”, hasta el año 1999, en que falleció, y fue sustituido por Lluís Josep Comeron, que había sido el primer presidente.

Al producirse su fallecimiento se decidió crear los Premios de Guiones de Cortometrajes Cinematográficos realizados por jóvenes y ponerles el nombre de “Rovira-Beleta“.

NACEN CON TRES CATEGORÍAS

En la elaboración de las bases de los nuevos premios participaron personas del mundo cinematográficos o relacionadas con él, como Lluís Josep Comeron, Fernando Trullols, Josep María Caparrós, así como el director de CinemaNet, Daniel Arasa.

Se decidió establecer tres categorías, por franjas de edad, de 12 a 16 años, de 17 y 18, y de 19 a 30. Esta última, denominada Universitaria o Profesional, tendría además de un galardón una dotación económica. Sería desde el primer momento de 2.000 euros para el ganador y, en el caso que se considerara conveniente, podrían darse otros premios en metálico. Las obras podían presentarse indistintamente en catalán y castellano.

Como se verá, las bases de estos premios sufrirían cambios significativos con el tiempo. A partir de la Quinta Edición se decidió suprimir la categoría de 12 a 16 años y ampliar de 16 a 18 años la de los más jóvenes. Más tarde se unificaría en la categoría de 18 a 30 años y en las bases a partir del X Premio se establece la franja de edad entre los 16 y 35 años.

Por otro lado, en la Quinta Edición (año 2004), y en colaboración con el grupo Jóvenes Productores, se creó el premio “Jóvenes Productores“. Los guiones presentados serían simultáneamente candidatos a los premios “Rovira-Beleta” y “Jóvenes Productores”, pero mientras aquél premiaría al mejor guión por sus contenidos y valores, el segundo consistiría en galardonar el “más cinematográfico” y producirlo en dvd o video. Los jurados de los dos premios serían distintos, y las obras galardonadas podrían coincidir o no.

Entre los miembros del jurado de los premios Rovira-Beleta estarán de manera permanente personas como Lluís Josep Comeron, Miguel Fernando Ruiz de Villalobos, Josep María Caparrós, Joan Padrol y otros.

Destacable es que en las obras presentadas se da cada año un elevado porcentaje de obras llegadas de Latinoamérica. Después de España el país del que habitualmente han ido llegando más guiones es Argentina y, a mayor distancia, Colombia.

PRIMEROS PREMIOS

La primera de las convocatorias se realizó el año 2000 (para entregar los premios el 2001) y se presentaron 9 obras como candidatas al premio en la categoría de 18-30 años y un solo guión para la categoría de 12-16 años.

El jurado llegó a la conclusión de que ninguna de las obras presentadas merecía ganar y sólo se dio un accéssit en la categoría 19-30 años. Varios guiones no se ajustaban a las bases.

El acto de entrega se hizo conjuntamente con las Olas de Oro de los Premios Cinematográficos “Familia”, y fue presidido por Marta Ferrusola, esposa del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol.  A la cena que siguió asistió también éste.

El segundo año, 2001, se presentaron 19 obras en la categoría 19-30 años. Ganó Jaume Figa i Vaello con el guión “…como las estrellas“. El ganador es un gerundense, que en aquel momento residía en Terrassa.

Como finalista quedó el asturiano Alfonso S. Suárez con el guión “… y del hijo“. Se hizo mención especial a Lluís Baulida Burset por su guión “Els diumenges“.

Estos segundos premios se entregaron también junto con los “Familia” y presidió el acto la Consellera de Ensenyament de la Generalitat, Carme Laura Gil.

ACTOS INDEPENDIENTES

La tercera edición de los premios, correspondiente al año 2002 y entregada en 2003, es la primera en que el acto de entrega de los Rovira-Beleta se hizo por separado de los premios “Familia”. El objetivo era mantenerlos de esta forma en el futuro a fin de potenciar los premios de jóvenes, ya que haciéndolos conjuntamente el protagonismo central lo asumían los “Familia”, dado que se dan a personajes consagrados y en muchos casos de primer nivel.

Se presentaron 34 guiones en la categoría de 19 a 30 años.

El ganador fue Lluís de Solà, de Barcelona, por “Les imatges de la Martina“. Por la calidad de los guiones el jurado decide dar tres accésits a las siguientes obras: “Projecte: Blau Turquesa” de Marina Rubio i Martori (Llinars del Vallès), “La otra escuela“, de Abelardo Ortolà Bou (Valencia), y “La última lágrima por Carlos” de Luis Noguera Bergas (Port d’Alcudia / Mallorca).

Presidió el acto la actriz Mercedes Sampietro, a la cual se le entregó la “Ola de Oro”, la escultura del premio “Familia” que no había podido recoger anteriormente cuando se dieron estos premios porque se encontraba de viaje por México. El acto fue presentado por el periodista Joan Armengol e intervinieron también Daniel Arasa, Miguel Fernando Ruiz de Villalobos y Lluís Josep Comeron, además de Mercedes Sampietro.

CUARTA EDICIÓN

A pesar del deseo de separar la entrega de los Rovira-Beleta de los “Familia”, en los IV Premios Rovira-Beleta las circunstancias obligaron a darlos de nuevo conjuntamente. La dificultad de algunos actores para desplazarse a Barcelona forzó a aplazar varias veces los actos, con lo que acercándose el final del curso impedía organizar dos actos separados.

Algunos problemas en la web y dificultades en la difusión se hicieron notar y bajó la participación. Sólo se recibieron 17 obras en la categoría de 19-30 años y una en la de 16-18 años. Fue destacable un incremento de la calidad media de los guiones presentados y que la mayoría de los candidatos se ajustaban de forma más clara a las a bases.

En la categoría de 19-30 años resultó ganadora la obra “La voz de Sara“, de Susana López Rubio, de Madrid. Se concedió un premio extraordinario al guión “Hallelujah“, de Enric Roig, de Sant Pol de Mar (Barcelona) pero residente en Jesuralén (Israel)..

También se premia la única presentada en la franja de 16-18 años. El guión era “El pan que habla“, de José María Solanes, de Barcelona.

El acto de entrega fue presidido por la escritora Mercedes Salisachs, y asistieron la Secretaria de Familia de la Generalitat, Montserrat Tur, el presidente de la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados, Josep A. Duran Lleida, y el cónsul de Corea en Barcelona, Ramon Macià.

QUINTA  Y SEXTA EDICIONES

El joven asturiano David Barreiro Rodríguez ganaría el V Premio con su guión “Atardeceres“, cuyos protagonistas eran personas de la tercera edad.

Este año se presentaron 81 guiones al concurso, la cifra más alta de cuantas se habían producido hasta el momento. Más de un tercio procedían de Latinoamérica.

Se dio también el premio “Jóvenes Productores”, promovido por la agrupación de este nombre. El premiado fue José Ramón Clavero. Sin embargo, por no continuar la vida de dicha agrupación de jóvenes ajena a CinemaNet el premio no llegó a ser efectivo.

Laura Merino, natural de Olot y profesora de Secundaria del IES Maristes de Girona, fue la ganadora del VI Premio Rovira-Beleta de Guiones cinematográficos realizados por jóvenes con “L’Ocell” (El pájaro). La obra llama la atención sobre los problemas de la soledad, el abandono y la incomunicación de los ancianos que viven solos.

Merecieron menciones honoríficas los guiones “Flores para Lucía“, de Jorge Calvo Dorado; “… y del hijo“, de Alfonso S. Suárez (presentado por segunda vez); “La reconversión de las gaviotas“, de Alberto Rodríguez de la Fuente; y “Compro usado“, de Jair Salvador Flores.

EL OPTIMISMO, EN EL VII PREMIO

Jesús Méndez Cestero, de Sabadell, fue el ganador del VII Premio con su guión “La sonrisa de Julia“. La narración es la del encuentro de un joven que quiere ser payaso para hacer felices a los demás y una niña de cinco años afectada de cáncer. Méndez diría en el encuentro con la prensa que su obra quería ser “un homenaje a los héroes anónimos, a las personas corrientes”, y que le parecía muy bien el cine de entretenimiento “pero yo deseo ir más allá y transmitir mensajes”.

Añadió que  quería expresar “el optimismo, la ilusión y la alegría ante la vida de una niña, a pesar de tener cáncer. Por la enfermedad la vida no tiene porqué ser triste. También he querido evitar la morbosidad”. La niña era en realidad una persona real, con cáncer a sus cinco años, y el propio Jesús Méndez se considera el payaso que le aportaba alegría.

En esta obra, y en su guión, se dio un detalle adicional relevante y meritorio: Jesús es parapléjico e iba en silla de ruedas desde los 16 años en que sufrió un accidente de motocicleta.

El acto de entrega fue presidido por el director cinematográfico Josep Maria Forn.

AMOR CON SÍNDROME DE DOWN, EN EL VIII PREMIO

Alberto Froufe Sánchez, natural de Huelva y residente en Madrid, ganó el VIII Premio con el guión “Crecer“, elegido entre los 64 presentados al concurso.

El autor muestra el enamoramiento de un chico de 14 años con síndrome de Down de una chica del mismo centro tres años mayor que él, y que le rechaza. El muchacho madura a través de estros sentimientos y dolorosa experiencia.

TRES OBRAS SENCILLAS Y HUMANAS EN EL IX PREMIO

El guión ganador del IX Premio fue el titulado “Magdalenas y leche” de Pablo Larcuen, de El Masnou (Barcelona). Los dos accésits fueron para Álex Lora, de Barcelona, con “Gotas de vida“, y Elena Bort, leridana residente en Madrid, con “Nubes“.

La obra ganadora muestra algo tan cotidiano como el diálogo padre-hijo al desayunar juntos y en conversación sobre temas ordinarios. Las otras dos encarnan también valores humanos en base a aspectos sencillos de la vida como las gotas de agua o la contemplación de las nubes.

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