México cuenta con grandes directores de la última generación, como Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón, cineastas que han marcado un antes y un después en la historia del cine contemporáneo y que incluso han sido reconocidos con múltiples premios Óscar. A esta destacada lista se suma el más reciente, Michel Franco, un realizador que aborda temas muy complejos con una mirada fría, directa y profundamente crítica hacia la sociedad. Entre sus obras más reconocidas se encuentran Después de Lucía, y su obra más polémica, Nuevo orden, una feroz crítica a la burguesía mexicana y a la fractura social del país. En esta última, Franco retrata el conflicto entre clases con una violencia explícita y simbólica que no deja indiferente al espectador.
En su más reciente propuesta vuelve a abordar una temática similar, aunque desde otra perspectiva: la historia de una mujer estadounidense burguesa que se encapricha de un joven mexicano en situación irregular. La película profundiza en las dinámicas de poder, el deseo y la desigualdad, mostrando cómo el dinero y la posición social intentan imponerse incluso en el terreno del amor. Se trata de una crítica clara a una mujer acomodada que cree que con dinero puede conseguirlo todo, incluso los sentimientos de otra persona.
Uno de los aspectos más destacados del filme es la presencia del ballet como elemento narrativo. Resulta curioso que, dentro de las diez mejores películas sobre ballet, cinco estén protagonizadas por hombres, como Billy Elliot (2000), El bailarín (2018), El último bailarín de Mao (2009), Solo nos queda bailar (2019) y Yuli (2018). El guion resulta interesante y está narrado con rapidez, centrándose en la historia de una mujer de 47 años que desea conseguir el amor del joven al precio que sea. El largometraje aborda temas como la inmigración, la precariedad, los sueños de un gran bailarín y la desigualdad social, todo ello desembocando en un desenlace marcado por el dolor y la venganza. Buena película y buen retrato de la burguesía mexicana.







