Dos de las mejores películas que retratan la llegada de personas de África en busca de un mundo mejor son Yo capitán (2023) y El salto (2024). Ahora nos llega una gran película, llena de bondad y humanidad, que retrata de forma magistral la vida de un adolescente de 17 años que, al no encontrar trabajo, se ganaba la vida como vendedor de top manta. Se trata del impactante caso real del ghanés Ousman Umar, famoso divulgador y activista por los Derechos Humanos, que ha dedicado su vida a promover la educación y el emprendimiento en Ghana para que nadie más tenga que huir de su hogar. Basada en la historia El viaje de Ousman, relata en formato de álbum ilustrado su propia experiencia: la de un niño que, movido por la curiosidad y el deseo de aprender, emprendió un largo viaje desde Ghana y tardó cinco años en llegar a España, recorriendo seis países y más de 24.000 kilómetros. Durante el trayecto atravesó el desierto, donde de 46 compañeros solo sobrevivieron seis, sufrió innumerables calamidades y fue torturado.
La película está dividida en tres etapas de su vida. Comienza el día de su nacimiento, cuando su madre murió en el parto y estuvo a punto de ser abandonado en un río, pero su padre lo salvó. Desde entonces, su vida fue considerada un milagro, marcada por el lema de su país: “Siempre hacia adelante, nunca hacia atrás”. Sin ser una gran película en cuanto al debut de su director, Dani Sancho, contiene numerosos mensajes sobre la importancia de no perder nunca la esperanza. A lo largo de la historia, Ousman conoce a una gran mujer, Montse, interpretada por Emma Vilarasau, quien le ayuda para que acuda a la Cruz Roja y pueda recibir apoyo.
Sin embargo, al no encontrar trabajo, tiene que trabajar de forma ilegal como vendedor ambulante hasta que es detenido. Ante el peligro de ser deportado a su país, solo había una forma de salvarlo: tutelarlo. Así, Montse y su marido lo acogen en su familia y le ofrecen, además de amor y apoyo, la posibilidad de un futuro. Ousman no solo aprovecha esa oportunidad, sino que la transforma en algo mucho mayor. Como dijo Montse: “La mejor decisión de mi vida fue acogerlo; hubiera podido salir mal, pero salió bien”. La película lanza una reflexión muy clara sobre cuántas personas podrían ayudar a estos inmigrantes que viven en situación irregular y sin trabajo.
La producción describe muy bien cómo el protagonista mantiene viva la presencia de su madre y cómo el amor que desprende este matrimonio hacia una persona de otra cultura y otra raza se convierte en el motor de la historia. Es una película sobre la integración, la bondad y la generosidad, y solo por ello merece ser vista. Nos cuenta una historia cautivadora y llena de vida, demostrando con sencillez que ayudar a las personas puede ser enormemente gratificante.







