El género de los superhéroes arranca con Superman (1978), protagonizada por Christopher Reeve. La película demostró que un superhéroe podía encabezar una gran superproducción con calidad artística y éxito comercial. Su famosa campaña afirmaba: «Creerás que un hombre puede volar». Desde entonces, este género no ha parado de crecer con títulos como Batman (1989), Blade (1998), X-Men (2000), Spider-Man (2002), Batman Begins (2005), Iron Man (2008), The Avengers (2012) y Logan (2017).
Tras el fenómeno mundial que supuso Spider-Man: No Way Home (2021), Marvel y Sony tenían el difícil reto de reinventar al personaje sin depender únicamente de la nostalgia. Con Destin Daniel Cretton (Shang-Chi) detrás de la cámara, Spider-Man: Brand New Day apuesta por un enfoque más íntimo y urbano, devolviendo al héroe a las calles de Nueva York después del sacrificio que borró la identidad de Peter Parker de la memoria de todos. Es una película demasiado larga, con 144 minutos de duración, y enfocada principalmente a los frikis de Spider-Man. La primera hora y media carece de fuerza narrativa y solo en la parte final consigue adquirir algo más de intensidad. Destaca la gran escena de lucha de Spider-Man contra los ninjas.
Como suele ocurrir en muchas producciones estadounidenses, todo se endulza hasta el punto de mostrar al superhéroe, a punto de morir en un hospital, mientras numerosos fans lo apoyan desde la calle. Es una película entretenida, bien filmada, a veces conmovedora, con escenas de fantasía y de ciencia ficción que recuerdan que en el cine todo es posible. Si la informática, internet, las redes sociales y la inteligencia artificial han cambiado el mundo, esta película plasma muchas cosas que pueden ocurrir, como que alguien cercano pueda leer tu mente y entrar en ella para condicionarla.

La gran frase final, «Si ayudas a alguien, ayudarás también a los demás», resume el mensaje de la película. Buena actuación de Tom Holland, aunque el resto del reparto se hubiera podido mejorar más. Una secuela más en la que los guionistas no supieron dar un giro sorprendente para los amantes de esta saga, dejando finalmente una sensación de entretenimiento, pero a la que le faltó más emoción y más intriga. Su director, Cretton, destaca por un mayor cuidado visual y por unas secuencias de acción más físicas, aprovechando los escenarios urbanos con gran dinamismo.
Consigue espectáculo, pero cuenta demasiadas historias con demasiados personajes y, para los no amantes de esta saga, no entren de lleno en esta película. Lo que sí consigue esta película es, en algunos momentos, un toque de humor que es de agradecer. Sin revelar sorpresas, la película introduce personajes que tendrán relevancia en el futuro del universo Marvel, aunque algunos quedan algo desaprovechados por el limitado tiempo en pantalla. Uno de los mayores aciertos del guion es recordar que Spider-Man siempre ha sido un héroe definido por el sacrificio.







