Es casi una película de gran cineasta, la intriga Hitchcock en que mezcla drama, thriller, suspense e intriga a la vez. Si una de las mejores películas que retratan la maternidad es Cinco Lobitos (2022), una directora en su tercera película, Johanna Moder, nos da una lección magistral de dirección, montaje y estilo narrativo que te atrapa desde las primeras escenas. Solo por ver la interpretación de Marie Leuenberger ya merece ver este largometraje, acompañada por el que hace de médico, Claes Bang, que ya demostró su talento en El arquitecto (2025), y le dice una frase muy profunda: «A veces debemos renunciar a nuestros ideales para llevar una vida mejor». La actriz de esta película es una mujer audaz, valiente y con gran sensibilidad por ser directora de una orquesta, quiere ser madre y no puede, y va con su marido a una clínica privada para conseguir su meta.
Desde la primera vez que ve a su hijo no hay una conexión con el recién nacido y es que su cordón umbilical de una madre e hijo es perfecto en un mundo universal. Es un bebé que solo duerme, come poco, no llora, es un bebé zen. Ella piensa que se lo han cambiado y entra en una catarsis postparto donde nadie la apoya, ni su marido, y entra en una espiral de su vida para saber qué le pasa a ella y a su bebé. Ofrece una mirada inquietante y poco convencional sobre la maternidad, manteniendo al espectador en una constante ambigüedad entre lo real y lo imaginado. Combina con acierto el drama psicológico con elementos de thriller y ciencia ficción, logrando momentos de auténtica incomodidad y un clima emocional gélido y absorbente. Es un drama de la maternidad y de cómo, en los primeros meses, muchas madres dudan de muchas cosas, entre ellas, si son buenas madres.
Película que lo tiene todo: interpretaciones, gran guion, y son de estas películas que al cabo del año solo salen veinte, y al terminar te quedas casi atado en la butaca, con un final abierto y sorprendente, y solo podía terminar así para que cada espectador pueda poner su guinda final.







