No es una gran película, pero al menos su director consigue entretener al máximo, con más de 500 escenas y en los 98 minutos algo que también es muy importante en el cine: al espectador mantenerlo despierto. Guy Ritchie vuelve a demostrar que, cuando se pone detrás de una película de acción, sabe perfectamente lo que hace, conoce perfectamente las reglas del género y las utiliza con oficio y elegancia. En la zona gris es un thriller de mercenarios, dinero, poder, traiciones y operaciones clandestinas que, desde los primeros minutos, nos introduce en un mundo donde la frontera entre los buenos y los malos prácticamente no existe. La película tiene todos los ingredientes habituales de su cine: montaje frenético, diálogos ingeniosos, personajes carismáticos, violencia y unas espectaculares escenas de acción. Hay persecuciones, tiroteos, explosiones, estrategias y enfrentamientos perfectamente coreografiados, además de unas magníficas localizaciones que incluyen España, Arabia Saudí y las Islas Canarias. El director vuelve a utilizar su particular estilo visual, con cambios de ritmo y una puesta en escena muy dinámica.
Brinda momentos entretenidos y un guion cautivador que, entre aciertos y tropiezos, logra ser un buen pasatiempo. La protagonista de esta historia, Rachel (Eiza González), es una negociadora experta que trabaja para una gran corporación que busca recuperar la deuda de un empresario corrupto. Son 1000 millones de dólares. Su trabajo consiste en negociar, en el sentido más amplio posible del verbo, con el villano Manny Salazar (Carlos Bardem). Este hombre es el señor feudal de una isla española con paisajes paradisíacos.
Esta película demuestra que, con esto de la tecnología y la inteligencia artificial, nunca hay que aceptar regalos, ni de amigos ni de desconocidos, porque si te regalan una figura de porcelana, dentro puede haber un chip que invada tu casa, consiguiendo información desde tu ordenador.
Su director demuestra que todo es posible en cine: que los siete personajes se enfrenten a 70 mercenarios y los maten a todos. Y el malo de esta película, Carlos Bardem (actor infravalorado), hace un gran papel. Película muy entretenida y es tan rápida que a veces te pierdes en los diálogos y la trama.







