Nos llega una gran comedia y, dentro del género fantástico, para deleitarnos con una película llena de fábula y magia que hace recordar la película de culto El hombre de mimbre (1973). Con la fuerza de tener a una de las mejores actrices del momento, Olivia Colman, en grandes papeles en El Padre (2020), Pequeñas cartas indiscretas (2022) y El imperio de la luz (2022). Wicker, un audaz largometraje sobre el sexo, el matrimonio y lo absurdo de las convenciones sociales, narra la original historia de amor de una pescadora socialmente marginada (Olivia Colman) que encarga al artesano local (Peter Dinklage) que le fabrique un marido de mimbre, Alexander Skarsgård.
Cuando su marido resulta ser más espectacular de lo que jamás había podido imaginar, su espíritu conmovedor y sus habilidades excepcionales despiertan algo en su interior. Lo que comienza como un simple plan de la protagonista para molestar a sus entrometidos vecinos acaba convirtiéndose en un auténtico romance, desencadenando una oleada de celos, fascinación y agitación que amenaza el propio tejido de la vida del pueblo.

La película trata el sexo como excusa para despertar a todos los habitantes de su letargo y de que faltan en los matrimonios algo más de salsa, mientras la protagonista de esta historia disfruta con un placer inmenso a nivel sexual que lo escuchan todos los vecinos y los hace despertar no solo de su sexualidad, sino de sus sentimientos, deseos futuros y poder tener hijos. Lo interesante de esta película es que, al terminar, te hace pensar mucho porque habla de muchos temas: felicidad, egoísmo del ser humano y que para tener una pareja hay que regar todos los días mucho amor. Con un final antológico, un día el artesano que fabrica cosas de mimbre dice que se va a jubilar y haría una mujer de mimbre y se la daría a la persona que le hiciera el regalo más grande, y allí esta película nos deleita con un final antológico donde la fábula se hace más grande. El proverbio “No es el más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita” resume esta película, maravillosa, con un gran estilo narrativo y supera con creces a la película del año a nivel comercial, La bola negra, y al menos sales de la sala con muchos mensajes esperanzadores y te hace pensar mucho.















