El periodista, crítico cinematográfico, académico y actor José Luis Panero González- Barosa publica el libro Pantallas huérfanas. El cine español y la crisis de paternidad en el que pone en evidencia la ausencia o presentación distorsionada de la figura del padre en el cine español. Y en consecuencia una visión falsa o equívoca de la familia. El libro, publicado por Ondina Ediciones, propone un viaje filosófico y sociológico por el cine actual a través de la figura del ‘padre ausente’.
Panero considera que el cine español contemporáneo ha convertido la figura del padre en una fuente de tensión constante. La paternidad deja de ser una unidad estable para fragmentarse en cuatro figuras que conviven, se sustituyen o entran en conflicto: el padre real, el genético, el social y el excluido. Todas ellas formas de un mismo vacío.
Desde este enfoque, películas como El bola (Achero Mañas, 2000); Como un relámpago (Miguel Hermoso, 1996); Volver (Pedro Almodóvar, 2006) o Romería (Carla Simón, 2025), no se limitan a narrar conflictos familiares, sino que articulan distintas formas de ausencia, fractura o reconstrucción del vínculo paterno. En unos casos el padre aparece como una figura fallida o destructiva que obliga a romper con el pasado, en otros como una presencia espectral que condiciona la identidad del hijo, y en otros como un vacío absoluto que empuja a inventar nuevas formas de afecto y familia.
Incluso el cine de mayor alcance popular, como la saga Padre no hay más que uno (Santiago Segura, 2019-2025) introduce desde la comedia una lectura alternativa del padre contemporáneo marcada por la torpeza afectiva, la sobreexposición doméstica y la necesidad de reaprender el rol paterno en un entorno en transformación.

En el fondo, el ensayo sugiere una idea más profunda: la paternidad no es solo una función social o biológica, sino algo que define la propia identidad. Su presencia o ausencia condiciona la manera en que el individuo se sitúa en el mundo.
El autor señala que una pregunta recurrente que siempre surge en estas películas: ¿quién es y desde dónde se construye? En ese sentido, el cine no actúa únicamente como espejo, sino como un espacio donde la sociedad ensaya una y otra vez su propia definición de origen.
A lo largo de sus 206 páginas y 17 capítulos, Panero utiliza la gran pantalla como un laboratorio sociológico y filosófico, revelando que esta “orfandad” cinematográfica es, en realidad, el reflejo de la crisis de identidad de la sociedad actual.
El valor diferencial de este ensayo radica en el propio ADN de su autor. Panero, miembro de la Academia de Cine y de las Artes Escénicas, complementa su labor investigadora con la que publicó El mal y la violencia en el cine de Hitchcock con su trabajo en la creación como coguionista (Gemma Galgani) y coguionista en desarrollo (Faustina Kowalska), ambas del cineasta Óscar Parra de Carrizosa. Esta dualidad le permite analizar los mecanismos narrativos no como un mero observador externo, sino desde el conocimiento directo de cómo se construye una película.







