Sinopsis
El aclamado director de cine Esteban Martínez (Bardem) es una leyenda tanto por sus películas como por un pasado marcado por la violencia y los excesos. En su nuevo proyecto, le ofrece un papel a su hija Emilia (Luengo) con el pretexto de ayudarla a relanzar su estancada carrera como actriz. Convivir en el set fomentará una cercanía que no han compartido en años, pero también reabrirá viejas heridas que nunca cicatrizaron.
Crítica
El ser querido | Cine de autor
9 de septiembre de 2026 - 23:04
Este fin de semana he visto, por fin, El ser querido, última película del ya reconocido director Rodrigo Sorogoyen (El Reino, As bestas), que a sus 44 años ya cuenta con una retahíla de premios (6 Goyas, 1 César, 1 Palma de Oro en Cannes, etc.) entre los cuales ya sólo falta el Oscar, al que ya tuvo una nominación en 2019 por su cortometraje Madre. Es decir, estamos ante una película que, debido a la fama y al buen hacer de su director, va cargada de mucha expectación. Y no solo por esto, sino que cuenta entre sus protagonistas principales con, nada más y nada menos que, Javier Bardem, único actor español que, junto a su mujer, Penélope Cruz, ha sido 4 veces nominado a los Oscar y ha conseguido hacerse con una de las preciadas estatuillas. Y, junto a él, Victoria Luengo (Antidisturbios), también galardonada con varios premios en su carrera. Se suma al reparto un, nada desdeñable, Raúl Arévalo, que también cuenta con varios Goya a sus espaldas. Las expectativas son altas.
La película comienza con un diálogo entre los dos protagonistas: Esteban Martínez (Javier Bardem), un conocido director de cine español afincado en Nueva York, y Emilia (Victoria Luengo), su hija, a la que hace mucho tiempo que no ve. Empieza bien. Una conversación padre-hija, pocas cosas hay más profundas que esta. En la era de los efectos especiales y la IA, el director, con una simple conversación en un bar, llega a atraer las miradas y la atención de un espectador que, acostumbrado a bombardeos digitales a diestra y siniestra, se asoma a la verdad de dos vidas que estuvieron unidas pero que se distanciaron atropelladamente. Una belleza. Además, el guion, los encuadres, las miradas, los silencios, las medias frases, todo converge en una relación humana real, algo que quizá podamos echar en falta hoy en día pero que sigue siendo lo más atractivo que existe.
Y aquí está una de las claves del film: la verdad de la vida real. Además, al contar con actores como los antes mencionados, la verdad se tiende a multiplicar y cada expresión del rostro nos cuenta una historia. Toda la película está imbuida en este ambiente real, y en este caso, es el ambiente que se vive durante el rodaje de una película, la que está rodando Esteban y que cuenta con su hija como actriz principal. Y ahí es donde se van a vivir las idas y las venidas, los choques de caracteres, el amor y el perdón, los días mejores y peores, y dónde se nos mostrará la relación entre Esteban y Emilia y los porqués de tanta distancia durante tantos años. Se respira vida, una vida que recuerda a esas películas de autor, con escenas que no buscan el aplauso sino la admiración y la reflexión.

Y todo esto lo realiza Sorogoyen con una extraordinaria creatividad cinematográfica, que sólo los buenos directores, aquellos que no buscan tan sólo agradar sino narrar, consiguen. Los juegos de luces, el paso del color al blanco y negro, el subrayado en las miradas, los encuadres, etc. La escena de la conversación desde el balcón de la habitación del hotel, cada uno en el suyo, es tremendamente sugerente, mostrando como dos personas hablan y se escuchan pero no se llegan a ver con claridad, toda una metáfora. También los pasos entre una escena y la siguiente son algo a subrayar. Es una experiencia visual distinta que corta repetidamente el hilo narrativo, o eso puede parecer. Y este es una de los aspectos que quizá no me acabaron de convencer del todo, pues la película, debido a estos saltos de guion, llega a parecer una serie de escenas colocadas una detrás de la otra, sin demasiada conexión entre ellas, las cuales se dejan que las hile al espectador.
Aún así, cada escena contiene gran cantidad de carga dramática y visual, requiriendo una gran profesionalidad de parte de los actores y de todo el equipo de rodaje. Se nota que Sorogoyen exprime a los actores al máximo para sacar de ellos lo mejor, para que muestren su alma en cada una de las escenas del film. Es cierto que, quizá, se les intenta sacar demasiado partido, sobre todo a los dos protagonistas y, a veces, parece más un ejercicio de actuación que una escena de una película. Es decir, el actor y su actuación desbordante llegan a opacar en muchos momentos la trama y puede parecer algo exagerada la insistencia en algunos de los primeros planos, etc.

Ahora bien, y ahora entro a hablar de aspectos de la película que no comparto, este enfoque especial en la actuación se puede realizar perfectamente sin atentar a la moral y al buen gusto. Varias de las expresiones de enfado tienden a caer continuamente en la blasfemia, cosa que, tristemente, también refleja la vida real de la calle en España, pero no todo lo que se hace o se dice debe ser ampliado en las películas, pues le pueden quitar mucho del atractivo para quienes se acerquen a estas buscando referentes de vida.
Y, siguiendo con lo prescindible, las escenas de tinte más erótico y sensual son también parte de aquello que quizá valga la pena no mostrar, pues también consigue alejar a un público que valora la intimidad afectiva y sexual como lo que es, algo íntimo, que no se debe mostrar en pantalla, pues tiene un valor con el que no se puede estar jugando como si no pasara nada al hacerlo. Y esto lo digo porque, muchas veces, la crítica cae en el elogio pasando por alto escenas y palabras que van en contra de principios fundamentales que, poco a poco, y también debido a esto, se van normalizando y aceptando como algo que ya no es posible evitar, y eso no es cierto.

Dejando de lado estas necesarias puntualizaciones, me atrevo a decir que El ser querido tiene muchas opciones de llegar a representar a España en los próximos premios Oscar. Por ahora se han anunciado las tres candidatas: Los domingos, La bola negra y El ser querido, y aunque Los domingos fue la ganadora indiscutible en los últimos premios Goya y en varios más, El ser querido llega con la fuerza de la novedad y de la mano de un director que ya conoce el Dolby Theatre de Los Ángeles. La originalidad, el trabajo de los actores y la carga dramática que lleva, la hacen ser una clara rival de la exitosa película de Alauda Ruiz de Azua que, al estrenarse en EEUU a finales de este año, también llega con muchas opciones. Habrá que esperar a ver quién se lleva el gato al agua.
Ficha técnica
- Título Original: El ser querido
- Dirección: Rodrigo Sorogoyen
- Guión: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen
- País: España
- Año: 2026
- Duración: 135 min.
- Género: Drama | Cine dentro del cine. Paternidad. Familia. Alcoholismo
- Interpretación: Javier Bardem, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Raúl Prieto
- Productora: Coproducción España-Francia; Caballo Films, Movistar Plus+, El Ser Querido, Le Pacte. Distribuidora: A Contracorriente Films, Movistar Plus+
- Música: Olivier Arson
- Fotografía: Alex de Pablo
- Estreno en España: 26 de agosto de 2026







