Una de las frases de esta película, basada en un caso real, es: “la vida es un conjunto de emociones”. Cuando una mujer lo tiene todo —es millonaria, guapa, misteriosa, incombustible e inteligente— necesita nuevas emociones, y su vida cambia cuando un fotógrafo le viene a hacer un reportaje. Ese encuentro transforma su existencia.
Como dice la protagonista de esta historia: “Cuando la gente tiene demasiado dinero, muchos descarrilan de la vida”, y es lo que le pasa al fotógrafo, que se hace amigo de la millonaria y no cae bien a la familia porque es atrevido, osado y desvergonzado. Si hay sangre en una conversación, él pone más. Como decía el asistente de la familia, era un cabrón.
La gran actriz Isabelle Huppert, con 151 películas a sus espaldas y cuatro en preparación, sostiene una historia magnífica de la burguesía y sus interioridades, con un personaje inspirado libremente en la figura de la famosa empresaria francesa Liliane Bettencourt. Como heredera de L’Oréal, fue la mujer más rica del mundo, y la película nos sumerge en uno de los escándalos más célebres y extravagantes de Francia. Se trata de un gran enredo sentimental y financiero que llenó páginas de las revistas del corazón, acaparó titulares de todo tipo y terminó en los tribunales. Una fascinante y perversa farsa a partir de una rocambolesca historia real, en la que Huppert ejerce de dama todopoderosa en un universo de lujo y excesos.
Película muy bien realizada, con un gran reparto coral de actores. Retrata muy bien la relación de la protagonista con su hija, que no podía ver a su nuevo amigo de la familia y, para salvar todo el entorno, llevó a los tribunales a su propia madre. Y ella, a pesar de todo, iba a verla y aceptaba las reglas del juego, porque los poderosos son frígidos emocionalmente: lo importante es su imperio y su estatus. Muy interesante como complemento poder ver el documental en Netflix El caso Bettencourt: El escándalo de la mujer más rica del mundo.







