Nos llega la cuarta película de Xavi Puebla, con el recuerdo de que ha hecho quizás la mejor película sobre vendedores de la historia, A puerta fría (2012). Su nuevo largometraje retrata de forma magistral la inmigración, representada por una mujer, y habla del esfuerzo y la soledad que debe afrontar una inmigrante joven que viaja a Barcelona a trabajar para ayudar a su pareja a montar un negocio en Puebla (México). La vida es dura para muchos inmigrantes, que son vulnerables y toman decisiones que pueden cambiar su vida. Se queda embarazada y decide donarlo a una familia, y tiene dos meses para revocar su decisión. El cordón umbilical de una madre con su hijo muchas veces nunca se rompe y, cuando han pasado quince días de su plazo y lo quiere recuperar, no se lo quieren dar y tiene que ir a juicio.
La historia es dura y ayuda a meditar sobre muchos inmigrantes que tienen que dejar su país y trabajan en empleos precarios en una sociedad egoísta, teniendo que lidiar con adversidades diarias. Hasta es despedida de asistenta porque el niño se encariñaba con la protagonista de esta historia. Su director nos deleita con una película lenta, precisa, y consigue un guion grande porque no se sabe bien por dónde va a ir la trama en cada escena, además de una actuación soberbia de la mexicana Vico Escorcia, que incluso habla un casi catalán perfecto. Es una película pequeña, intimista y un homenaje a muchas mujeres a las que les entra el instinto maternal y que, cuando quieren recuperar a su hijo, se encuentran con leyes quizás no bien hechas y unos asistentes sociales que le dicen que su hijo estará en buenas manos, y ella contesta: «¿Y yo?».
Es la historia de tantas mujeres valientes, humildes y trabajadoras que cargan con el peso de sacar adelante los sueños y los logros de los demás. Y a esta mujer, que no se cuestiona nada, le ocurre algo muy importante que, por primera vez, termina con esa posición de resignación y sometimiento donde siempre ha vivido y se enfrenta a la necesidad de tomar su propia decisión. Al fin y al cabo, es la historia de una mujer subyugada por el sistema que se atreve a ser libre. Xavi Puebla explica el origen del proyecto: «Movidos por la situación personal de uno de los guionistas decidimos indagar sobre la falta de reconocimiento de unos derechos y de unas capacidades por el hecho de ser pobre y de ser mujer». Femení, singular es una historia de superación. Habla de la lucha permanente por mantener la dignidad en una sociedad que en ocasiones discrimina a las personas por motivos de género, económicos o de procedencia. Solo le encuentro un defecto a esta película: habría sido necesario conceder más minutos a una de sus actrices secundarias, Nora Navas, la auténtica Meryl Streep del cine catalán.








